Acerca de botánicos y de herbarios

0
267

♦ VIAJE A UN MUNDO DESCONOCIDO

♦ Por Lázaro Juan Novara

♦ 10 – 06 – 2020

♦ La mayoría de quienes visitan los museos de ciencias naturales conocen solamente las exposiciones sobre botánica que se exhiben en sus salones. Ordenadas de manera más o menos didáctica, y dirigidas al público en general entre los que se cuentan alumnos de colegios primarios y secundarios, son visitadas anualmente por millones de personas en todo el mundo. Pero muy pocos tienen acceso ni conocen las colecciones científicas que se atesoran en esos y otros centros de investigación especializados. Fuera de su vista y solamente al alcance de científicos especialmente capacitados, los herbarios constituyen verdaderos monumentos creados con la paciencia, esfuerzo y constancia de quienes estudian las plantas.

Una de las preguntas que más frecuentemente hacen los no iniciados en el estudio de la flora, que descubren ese vasto mundo escondido en museos y centros de investigación, es por qué no se difunde a nivel popular la labor silenciosa que se desarrolla en ellos, de la que tan pocos tienen idea. La respuesta no es tan sencilla. Uno de los factores que quizás más influye en ello es la forma de ser e idiosincrasia de quienes, por lo general, estudian las plantas y que son, en definitiva,  los autores y custodios de esa fortuna que fue depositada a su cuidado. Conocer a un botánico, o a un naturalista en el sentido lato de la palabra, contesta en parte esa pregunta (ver del mismo autor “Qué es un naturalista”, artículo ya publicado en Noroeste Salvaje).

Los herbarios, “bibliotecas” de plantas muertas

El hombre inició su etapa de recolector el día en que comenzó a reconocer las plantas que le resultaban útiles. Luego aprendió a propagarlas artificialmente por cuestiones de comodidad, para tenerlas a mano y en gran cantidad cuando las necesitaba. Primeramente propagó cereales, especies hortícolas y frutales, pero pronto aprendió también a cultivar plantas medicinales, industriales y ornamentales, tal como se observa en bajorrelieves y frescos de diversas culturas antiguas, como ocurrió, según dicen, en los Jardines Colgantes de Babilonia y en Egipto.

No demoró en cultivar todo tipo de plantas en espacios reducidos, algunas por que las sabía útiles y otras, que no conocía, para estudiar en qué podían servirle. Así nacieron los primeros jardines botánicos.

Con el tiempo se dio cuenta que no bastaba con tenerlas vivas y a mano. Vio que para estudiarlas debían tener flor y fruto, y la mayor parte del año carecían de ellos. Ideó entonces cortarlas en el momento apropiado, secándolas en una prensa, para que no se arruguen al marchitarse. Con ello disponía de flores y frutos secos en cualquier época del año. Y así nacieron los primeros herbarios.

Un herbario, entonces, es como una biblioteca que en vez de contener libros se compone de plantas secas y prensadas, cada una de ellas muchísimo más explícita y compleja que el más detallado de los textos. Con una de estas plantas, que se denominan “ejemplares de herbario”, podrían escribirse extensos volúmenes describiendo sus características, razón por la que la información que ese ejemplar seco brinda, es prácticamente inagotable. Una planta que fue herborizada hace cientos de años, cuando aún no existían los microscopios, hoy sirve para estudiar problemas difíciles y modernos, por ejemplo la pared de sus granos de polen, o sus células y tejidos.

Al botánico sistemático puro no le interesan tanto las plantas ya consagradas por el uso, como el trigo, maíz, clavel o naranjo (a ese trabajo se dedica el fitotecnista, que es el técnico encargado de mejorarlas) sino que basa su estudio en aquellas especies muy raras y desconocidas que no presentan utilidad práctica por el momento. La base de su trabajo está en detectarlas, formar ejemplares de herbario para estudiarlas y dar a conocer su existencia, de modo que posteriormente otros especialistas investiguen sobre sus cualidades y posibles usos potenciales. El sistemático es el primer eslabón de una cadena de técnicos que pretenden incorporar plantas para el uso y provecho humanos.

Un campo de investigación fascinante

Ya comenté una de las causas por la que investiga el botánico sistemático, pero existen otros motivos que lo llevan a ello, por ejemplo: 1) Conocer las malezas que existen en un lugar o región, con el propósito de que otros técnicos estudien la mejor manera de combatirlas incrementando así el rendimiento de las cosechas. 2) Saber qué especies naturales tienen importancia como forrajeras en el campo, a fin de que el especialista en pasturas las incremente. 3) Para que luego de su estudio, el fitopatólogo pueda conocer las enfermedades que las atacan (bacterias, virus, hongos, etc.) o el entomólogo descubra las plagas que soporta (ácaros, insectos, nematodes, etc.) pensando en combatirlos si son plantas útiles o estimularlos para efectuar la lucha biológica si son malezas. 4) Para que el toxicólogo pueda establecer las plantas venenosas, tratando de alejarlas del hombre y del ganado, estudiando los antídotos en casos de accidentes. 5) Para que el fitoquímico establezca los principios químicos naturales que contienen, de los que se podrán obtener nuevas drogas que sirven para el uso humano o animal. 6) Para estudiar las plantas que usaban los indígenas, estableciendo la causa de su  empleo, tratando de redescubrir especies útiles que hoy dejaron de utilizarse. 7) Para que el Ingeniero Forestal conozca la riqueza maderera de una región. 8) Para que el médico estudie las enfermedades humanas que producen algunas plantas (alergia al polen o polinosis, alergia a diversas causas, erupciones, intoxicaciones, etc.). 9) Para que el ecólogo pueda estudiar las comunidades vegetales estableciendo el mejor método de conservación, practicando su uso sin romper el equilibrio biológico.

 Podríamos seguir enumerando causas hasta el cansancio, pero agreguemos una sola más que es fundamental: las estudia también por el simple hecho de acrecentar el saber humano, basado en el principio de que todo conocimiento es esencialmente útil y provechoso. A todos estos estudios el botánico los realiza primero en el campo, mediante la observación directa de las plantas en su ambiente, y luego en el herbario a partir de los ejemplares que tanto él como sus antecesores y colegas recolectaron. En el mundo existen más de 2000 herbarios reconocidos, pero hablar sobre ellos es un tema tan interesante que debe ser tratado por aparte en un próximo artículo.

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here