Cuidemos los musgos

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♦ IMPORTANCIA ECOLÓGICA DE UNAS HUMILDES PLANTAS

♦ Los musgos son vegetales que, por lo general, no llaman demasiado la atención y, al decir verdad, cautivan bastante poco a los enamorados de las plantas. Pueden parecer pequeños e insignificantes, pero si bien todos podemos estar de acuerdo en el primero de los calificativos, el segundo está muy lejos de la realidad; pequeños, sí, insignificantes, de ninguna manera. En realidad, revisten una importancia para los ambientes naturales que dista mucho de ser inapreciable.

Como briofitos que son, sus particulares características les permiten colonizar sustratos que resultarían imposibles para otras plantas, como la roca desnuda o sitios donde apenas llega la luz. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez y Lázaro Juan Novara

♦ Desde hace muchos años en la ciudad de Salta, como en tantas otras, está extendida la práctica de embellecer y hacer más “realista” el pesebre navideño colocando como cubierta de la estructura planchones de musgos. Estos, son extraídos de sitios tales como la Quebrada de San Lorenzo y las serranías de Lesser, entre otros lugares.

Lamentablemente, esta costumbre atenta contra la conservación de la naturaleza y tiene como consecuencia, entre otras cosas, un aumento en los niveles de la erosión del suelo, al tiempo que disminuye las posibilidades de regulación hídrica que ofrecen estas plantas.

Muchas especies de musgos son capaces de resistir períodos de deshidratación, ingresando en un estado de inactividad metabólica y recuperando después sus funciones vitales cuando la disponibilidad de agua ha aumentado. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

LOS MUSGOS

Los Musgos son integrantes de un grupo de plantas conocido con el nombre de briófitos. Se presentan típicamente conformando agrupaciones de muchos ejemplares, a la manera de “almohadillas” o “alfombras” verdes  que cubren algunos lugares: sectores de suelo, una roca en el bosque o la corteza de un árbol. De un origen muy antiguo, constituyen, al decir de Jean-Marie Pelt, “la primera civilización vegetal que partió a la conquista de la tierra firme”. Podría decirse que evolutivamente se han quedado en el tiempo: no cuentan con raíces verdaderas, no descubrieron la madera, no poseen flores, ni tienen  frutos ni semillas. Carecen de verdaderos tallos y raíces, que son en los musgos estructuras muy simples y rudimentarias denominadas “caulidios” y “rizidios”. No precisan de todo eso para sobrevivir. Tampoco tienen los musgos un sistema vascular como el de las plantas superiores ya que los tejidos conductores de agua son muy simples -carecen de lignina en sus paredes celulares–, y a pesar de esto se las arreglan para que el agua circule por la planta. Sí han inventado una cosa, esto ha sido algo que podría compararse a las hojas, que antes de la aparición de los musgos en la Tierra no existían como tales. Es verdad que son imperfectas y de diminuto tamaño –de hecho, porque no son exactamente equivalentes a una hoja no se las llama con ese nombre sino con el de “filidios”– pero le alcanzan a la planta para cumplir las funciones  para la que  fueron desarrolladas, actuando a la manera de pequeñas baterías solares. No obstante algunos musgos están adaptados para sobrevivir en condiciones de luminosidad mínimas, tan pequeñas que el ojo humano las interpreta como  de oscuridad o penumbra.

El ciclo biológico es mucho más complejo que el de las plantas con flores, lo que se interpreta como un carácter arcaico y de primitivismo en el que aún no ha actuado el proceso evolutivo típico de las plantas superiores.

Ocupan una importante diversidad de ambientes pero no es posible hallarlos en las aguas del mar. Resisten el frío extremo pero carecen de mecanismos eficaces para mantener los niveles internos de agua y dependen de la disponibilidad hídrica ambiental. Como contrapartida, muchas especies de musgos son capaces de resistir períodos de deshidratación, ingresando en un estado de inactividad metabólica y recuperando después sus funciones vitales cuando la disponibilidad de agua ha aumentado; algo que podría parecernos muy semejante a una suerte de “resurrección” en el mundo vegetal; son “reviviscentes”. La  absorción de agua la realizan a través de toda la superficie de la planta, por lo que no existe un flujo de conducción de sustancias orgánicas e inorgánicas tan marcado como ocurre con el caso de las plantas vasculares.  Existen, según las diversas estimaciones,  entre  9000 y 12500  especies;  hay autores, sin embargo, que elevan ese número hasta la cifra de 15000, e incluso 20000 especies según Gola & al. (1965).

Como briofitos que son, sus particulares características les permiten colonizar  sustratos que resultarían imposibles para otras plantas, como la roca desnuda o sitios donde apenas llega la luz.

Cuidar los musgos también es proteger la naturaleza. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

FUNCIONES ECOLÓGICAS  DE LOS MUSGOS

De entre las funciones ecológicas que los musgos cumplen podrían destacarse aquí las siguientes:

  • Son capaces de retener muchas veces su peso en agua (retienen hasta 15 veces su peso en agua), absorbiendo el exceso mientras llueve y liberándola luego lentamente.

  • Interceptan, absorben y retienen los minerales disueltos en el agua, permitiendo la incorporación de éstos en el ecosistema y disminuyendo su escorrentía hacia los ríos y mares.

  • Al captar nutrientes  y acumular polvo y partículas conforman su propio sustrato. En los bosques tropicales, este “suelo briofítico” cumple un rol importante en el establecimiento de la vegetación epífita.

  • Los tapices briofíticos son considerados “fertilizantes de liberación lenta”, dado que transfieren en el transcurso de años los nutrientes retenidos a la capas subyacentes.

  • Forman y estabilizan suelo, permitiendo el desarrollo de plantas vasculares.

  • Se cuentan entre los primeros colonizadores tras la ocurrencia de incendios.

  • Brindan hogar y protección a un sinnúmero de invertebrados y otros pequeños animales.

  • Constituyen uno de los materiales de construcción que utilizan muchas aves para fabricar sus nidos.

  • Contribuyen a la formación de suelo.

  • Impiden la erosión.

UNAS PLANTAS PARA ADMIRAR Y CUIDAR

Por todo ello, la próxima vez que vaya al campo preste atención a los musgos, que son verdaderas maravillas vegetales.  Y convenza a ese amigo que organiza su pesebre navideño con estas plantas para que las reemplace con alguna otra cosa que no ocasione daño a los ambientes salvajes. Protegiendo los musgos estamos cuidando la naturaleza y a nosotros mismos.

Bibliografía

Brandão Joly, A. 1979. Botânica, Introduçào à taxonomia vegetal. 5ª Ed. : 108-133. Companhia Editora Nacional. São Paulo. Brasil.

Cronquist, A. 1974. Introducción a la Botánica. 3ª reimpres. : 316-333. C.E.C.S.A. México.

Gola, G., G. Negri & C. Cappelletti. 1965. Tratado de Botánica 2° Ed. : 812-822. Ed. Labor. Barcelona.

Jahans, Hans Martin. 1982. Guía de campo de los helechos, musgos y líquenes de Europa. Ediciones Omega. Barcelona.

Pelt, Jean-Marie. 1985. Las plantas. Biblioteca Científica Salvat. Salvat. Barcelona.

Pérez, Belén Estébanez; Draper y Díaz de Autari, Isabel; Medina Bujalance, Rafael. 2011. Brófitos: una aproximación a las plantas terrestres más sencillas. Memorias R. Soc. Esp. Hist. Nat., 2ª ép., 9.  En línea en:  http://historia.bio.ucm.es/rsehn/cont/publis/ boletines/127.pdf

Strasburger, E. 1965. Tratado de Botánica, 27ºa Ed.: 429-429. Ed. Marín. Barcelona.

 

 

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