¿Día del Juicio para los insectos?

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♦LA ALARMANTE DECLINACIÓN DE SUS POBLACIONES EN EL MUNDO

♦ En general alejados del mundo natural, apenas percibimos ciertas ausencias o notorias disminuciones de ciertas especies animales. Se trata de un fenómeno a escala mundial y de profundas e imprevisibles consecuencias en el funcionamiento de los ecosistemas, de los que por supuesto dependemos los seres humanos.

El orden Coleoptera es el más exitoso entre los insectos ya que incluye al menos 350.000 especies actuales aunque se estima que aún quedan muchas más por descubrir, especialmente en los trópicos. Se los llama comúnmente “escarabajos” o “cascarudos” pero el grupo incluye también a las “vaquitas de San Antonio” o “mariquitas”, los “bichos de luz” (luciérnagas), los “taladros”, los “gorgojos” y muchas otras formas. Se hayan adaptados a las más diversas condiciones ambientales y tipos de habitat terrestres y acuáticos. Su principal característica es la transformación del primer par de alas en élitros fuertemente esclerotizados, aunque existen muchas especies ápteras. Si bien algunas especies pueden ser plagas serias de la agricultura,la inmensa mayoría aporta extraordinarios servicios a los ecosistema que habitan. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

♦ Por Claudio J. Bidau ♦ Olaguer 444, 1752 Lomas del Mirador, Provincia de Buenos Aires, Argentina. E-mail: bidau50@gmail.com

♦ (02-04-2018)

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El ruido de los insectos es tan fuerte, que puede ser oído aún en una embarcación anclada a varios cientos de yardas de la orilla…”

Charles Darwin en Bahia, Brasil, The Voyage of the Beagle#

Y las langostas cantaban, allá en la distancia.

Las langostas cantaban una melodía tan dulce.

Y las langostas cantaban, allá en la distancia,

Las langostas cantaban, y estaban cantando para mí

Bob Dylan, Day of the locusts#

A los insectos del orden Mantodea se los suele llamar en nuestro país “mamboretá”, “tata dios” o “mantis” (del griego: profeta). Este orden contiene más de 1.800 especies en todo el mundo y, aunque los fósiles más antiguos son del Cenozoico, estudios modernos revelan que sus parientes más cercanos son los órdenes mucho más antiguos Blattodea (cucarachas) e Isoptera (termitas). Los mantodeos se caracterizan por una cabeza notablemente móvil, visión binocular y el primer par de patas raptoras que usan para capturar sus presas, ya que todos estos insectos son predadores. Son inofensivos para los humanos.

Las citas que preceden este artículo nos traen a la memoria otros tiempos, especialmente para aquellos que vivimos en las grandes ciudades o sus alrededores: el sonido maravilloso del canto de los insectos. Recuerdo con nostalgia y pena tiempos de mi niñez (y estoy hablando de hace unos 60 años) en que en los viajes de pesca o de vacaciones con mi padre recorríamos cientos de kilómetros de rutas pobladas de insectos que, muy a mi pesar, terminaban aplastados contra el parabrisas o el radiador del viejo automóvil. Eso era, sin embargo, un índice de su abundancia. Hoy las rutas son desiertos de soja y otros cultivos foráneos, que subsisten gracias a pesticidas tremendamente nocivos, y los insectos comienzan a brillar por su ausencia.

Hasta la fecha se han descripto alrededor de 1.500.000 especies de seres vivientes actuales. De ellas, más de 900.000 son insectos, incluidos en 33 órdenesa [1,2,3]. De todos modos, estimaciones recientes de la biodiversidad potencial aún no reconocida e identificada por la ciencia predicen un número total de 5.500.000 especies de insectos (el rango oscila entre 2,6 y 7,8 millones de especies según la metodología empleada en diferentes estudios) lo que representaría el 81% del total de artrópodos terrestres actuales, cuya diversidad potencial ha sido estimada en 6,8 millones de especies (rango: 5,9-7,8) [4,5]. Se ha estimado que el número de insectos individuales en la Tierra en cualquier momento de la actualidad es de 1019 (un 1 seguido de 19 ceros), constituyendo la mayor biomasab de todos los animales terrestres [6]. En este sentido, los insectos constituyen el grupo de organismos eucarióticosc más exitoso sobre la Tierra, en la que dominan todos los ambientes terrestres y de agua dulce, habiendo incluso ingresado en el océano.

Se han descripto unas 160.000 especies del orden Diptera. En él se incluyen insectos muy conocidos, como moscas, mosquitos, tábanos y tipulas. Su nombre científico deriva de que, a diferencia de el resto de los insectos alados, sus especies solo poseen un par de alas membranosas (las anteriores) estando las posteriores transformadas en balancines que funcionan como giróscopos de ayuda en el vuelo. El aparato bucal está adaptado para perforar y chupar (por ejemplo mosquitos) o para libar. Aunque se conocen muchas especies capaces de transmitir graves dolencias a humanos y otros vertebrados, muchas otras son también importantes polinizadores.

La antigüedad de los insectos es también apabullante: el insecto más antiguo conocido (un Ectognathad basal) es Rhyniognatha hirsti, un insecto posiblemente alado coleccionado en Rhynie, de la formación Old Red Sandstone, de Escocia. Su antigüedad se ha estimado en 396–407 millones de años [7]. De hecho, análisis filogenómicos modernos han rastreado el origen de los insectos al Ordovícicoe temprano (unos 479 millones de años atrás con un intervalo de confianza de entre 509 y 452 millones de años) [8,9]. Esta fecha es coincidente con la aparición de las primeras faunas terrestres, como lo revela un reciente estudio molecular calibrado con fósiles datados, que determinó una colonización Cámbrico-Ordovícia del ambiente terrestre por los artrópodos (510–471 millones de años atrás) [10]. Los artrópodos habrían colonizado la tierra casi sincrónicamente con las primeras plantas terrestres [10, 11, 12, 13, 14]. Los linajes mayores (órdenes) actuales ya estaban bien establecidos hace al menos 345 millones de años [8, 9, 10, 14].

Los insectos no son animales carismáticos como los tigres, pandas, ballenas o aves del paraíso, por lo que reciben mucha menos consideración y empatía por parte de los seres humanos [15, 16]. Sin embargo, su relación con la humanidad es de larga data y de inmensa importancia, lo que poca gente no especializada reconoce [17, 18, 19]. El público general tiende a sentir desagrado por los insectos por múltiples razones: algunos insectos son vectores de enfermedades serias (mosquitos, pulgas, vinchucas), otros destruyen sus cultivos (langostas, gorgojos, chinches) o atacan al ganado (moscas, tábanos, piojos), aunque algunos son considerados objetos de belleza (mariposas, fásmidos, escarabajos) y, aún, han sido reverenciados en tiempos preclásicos, clásicos y hasta en la época actual [20].

Un mundo sin insectos es inconcebible. Ellos juegan papeles esenciales en los ecosistemas terrestres y dulceacuícolas como herbívoros, carnívoros y descomponedores [21, 22]; son los polinizadores por excelencia [23], y representan una extraordinariamente prometedora fuente de proteínas para una población humana en constante –y alarmante– crecimiento [19,24].

Lepidoptera constituye el segundo orden en cantidad de especies actuales conocidas: más de 165.000 clasificadas en 127 familias. Si bien las más conocidas son las mariposas diurnas, el mayor número de especies corresponde a las nocturnas (polillas y esfinges). Se caracterixan, además de sus grandes alas con escamas por un aparato bucal de tipo probóscide que les permite libar el néctar de las flores. Por este motivo, muchas de sus especies son importantes polinizadores de plantas silvestres y cultivos.

De todos modos, a pesar de su éxito evolutivo, su impresionante número y su importancia económica para los humanos [25], los insectos son también víctimas de la Sexta Extinción [26]. Aunque en el pasado geológico distante ocurrieron cinco extinciones masivas de la vida sobre la Tierra (la última fue la que trajo la desaparición de los dinosaurios, reptiles marinos y voladores, entre otros hace unos 66 millones de años), se considera que la biodiversidad actual es la mayor en toda la historia de la vida [27]. Al mismo tiempo, la tasa de extinciónf actual debida a causas antropogénicasg (destrucción de hábitats, monocultivo, sobrepastoreo, patógenos, pesticidas, polución, urbanización, transporte de especies invasoras, y gases de efecto invernadero) es probablemente miles de veces mayor que la tasa de fondo [28]. Es importante destacar que la tasa de extinción de fondo (background o normal extinction rate en idioma inglés) es la tasa o frecuencia estándar de extinciones en el pasado geológico del planeta antes de que el ser humano se convirtiese en el factor primario de la extinción de especies. Muchísimas especies se extinguirán sin que jamás lleguemos a conocerlas y estudiarlas. Los insectos no han sido inmunes a esta ola sin precedentes de extinciones, aunque debido a las razones señaladas anteriormente, han sido muy poco considerados a este respecto en comparación con otras especies más carismáticas [29,30,31,32]. Unos pocos ejemplos recientes serán suficientes para mostrar la seriedad de este problema.

Hay una declinación global de polinizadores, tanto silvestres como domésticos, que incluye a abejas, abejorros, mariposas y otras especies de insectos [33]. Los polinizadores proveen extraordinarios servicios ecosistémicos a las plantas silvestres y a los cultivos agrícolas, y su pérdida podría resultar en consecuencias catastróficas para la Biósfera y el bienestar humano en tanto que el motor de esta declinación está relacionado justamente con actividades de origen antropogénico [33].  Por ejemplo, un estudio interdisciplinario reciente de tres años de duración, realizado sobre 8 especies de abejorros (Bombus) de los Estados Unidos, reveló que la abundancia relativa de cuatro especies había declinado hasta en un 96%, en tanto que sus rangos geográficos se contrajeron entre 23% y 87% en los últimos 20 años y las poblaciones muestran un mayor nivel de infección por el patógeno Nosema bombi y son menos diversas genéticamenteh que las poblaciones no declinantes [34]. Un importante estudio publicado en 2017 [35] rastreó la variación en la biomasa de insectos voladores en 63 áreas naturales protegidas durante 27 años. Sus resultados mostraron 76% y 82% de declinación estacional y de pleno verano respectivamente en la biomasa de insectos voladores a lo largo del período mencionado. Cambios en el clima, uso de la tierra o características del hábitat no pueden explicar por si solas esta declinación extraordinaria. La urbanización creciente, la construcción descontrolada y la eliminación de áreas verdes, es también una causa poderosa de la declinación de las poblaciones de insectos y de su extinción. Un estudio realizado en Roma analizó la declinación y extinción de poblaciones de mariposas, escarabeidosi coprófagos y no coprófagos y tenebriónidosj entre 1885 y 1999, revelando declinaciones y extinciones masivas de estos insectos [36].

Los insectos son componentes clave para el funcionamiento de los ecosistemas del mundo. Su acelerado descenso en números y las extinciones debidas a actividades antropogénicas, pueden causar consecuencias negativas impredecibles para la Biósfera. Es un deber de los entomólogos el atacar este enorme problema en todos los frentes y educar al público sobre la importancia de salvar a los fantásticos insectos. Su conservación es una prioridad [37,38,39]. Como dijo la poeta Munia Khan: “Los bichos jamás embichan mi cabeza. Ellos son sorprendentes. Son las actividades de los humanos las que realmente me embichan todo el tiempo.”#

En el orden de insectos Hemiptera pueden diferenciarse dos grandes grupos de especies; uno de ellos es Heteroptera, que incluye a las vulgarmente llamados “chinches”. Lo integran más de 40.000 especies adaptadas a todo tipo de ambientes terrestres y acuáticos. Sus partes bucales se caracterizan por ser muy elongadas y adaptadas para sorber fluidos de otros artrópodos, de plantas y en algunos casos, de vertebrados (por ejemplo, la “vinchuca”). Algunas especies pueden ser plagas de la agricultura pero, con muy pocas excepciones, no son dañinas para los humanos.

Agradecimientos

Debo mi reconocimiento a dos queridos amigos: a Elio Daniel Rodríguez por su gentil invitación a publicar este artículo en su excelente página y su revisión minuciosa del texto original, y a Bettina Gordo D’amico por sus comentarios sobre el manuscrito original.

Notas

  1. Orden: En la clasificación zoológica linneana, los insectos pertenecen al Phylum Arthropoda (que también incluye a crustáceos, arañas, escorpiones, escolopendras, ácaros y muchos otros organismos). Dentro del Phylum, el Subphylum Hexapoda incluye todos los organismos cuyo cuerpo segmentado se divide en tres partes principales (cabeza, tórax y abdomen) y son poseedores de tres pares de apéndices locomotores (patas). Hexapoda incluye tres Clases: Parainsecta y Entognatha incluyen los hexápodos más primitivos (casi 10.000 especies), en tanto la Clase Insecta comprende la inmensa mayoría de insectos, incluyendo los más conocidos por el lego. A su vez, los diferentes grupos morfológica- filogenéticamente diferenciados de la Clase son incluidos en Órdenes. Así, el orden Lepidoptera comprende a las mariposas y polillas, Coleoptera a escarabajos y gorgojos, Orthoptera a langostas, saltamontes y grillos, Hymenoptera a hormigas, abejas y avispas, etc.
  2. Biomasa: la cantidad total de material biológico viviente.
  3. Eucariótico: se refiere a los organismos cuyas células poseen un núcleo organizado rodeado de membranas, donde se encuentra localizado el material genético (ADN en forma de cromosomas). Los eucariotas incluyen plantas, hongos y animales. En contraposición, las células procarióticas de bacterias (dominio Eubacteria) y arquibacterias (dominio Archaea) no poseen compartimentos membranosos ni núcleo organizado.
  4. Ectognatha: esencialmente, un insecto “moderno”.
  5. Ordovícico: el período geológico Ordovícico es el segundo del Paleozoico y transcurrió entre 485,4 y 443,8 millones de años atrás.
  6. Tasa de extinción: la frecuencia de desaparición de especies en un determinado período.
  7. Anropogénico: se dice de cualquier actividad generada por la especie humana.
  8. Diversidad genética: un parámetro poblacional que nos indica la variabilidad en los genes de una población e, indirectamente, nos sugiere su capacidad de respuesta ante cambios del ambiente.
  9. Escarabeido: perteneciente a la gran familia de Coleoptera Scarabaeidae (ca 30.000 especies) que incluye a los escarabajos estercoleros y los escarabajos Goliath.
  10. Tenebriónido: perteneciente a la gran familia de Coleoptera Tenebrionidae (ca 20.000 especies) que incluye en su mayoría insectos del suelo y detritívoros.

#(Traducción de las citas originales según el autor)

Referencias

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