El CENAA y el anillado de aves en Argentina

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♦ CONOCIENDO POR DÓNDE ANDAN LAS AVES

♦ Entrevista con Patricia Capllonch

♦ El anillado de aves como actividad científica dio sus primeros pasos en Argentina y en Sudamérica en el año 1948 gracias a la labor de Claes C. Olrog, y en el transcurso de los casi 70 años que pasaron desde entonces se ha ido acumulando una muy importante y valiosa cantidad de datos.  En 1986 fue creado en la Universidad Nacional de Tucumán el Centro Nacional de Anillado de Aves (CENAA) y allí se centralizó la información relacionada con  las migraciones de aves en Argentina. Gracias a su acción se lograron importantes avances en el conocimiento de la  distribución de muchas especies, se creó un banco de datos y han visto la luz más de 110 publicaciones referidas a la temática. La doctora Patricia Capllonch, fundadora del CENAA, es además una de las creadoras de Aves Internacionales, institución cuyo objetivo es el estudio de las aves migratorias, y por supuesto, una profunda conocedora del tema. Con ella hablamos sobre diferentes aspectos del anillado de aves en nuestro país.

Un jilguero en la prepuna argentina ya tiene su anillo. Fotografía: Gentileza P. Capllonch.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ -¿Cómo y dónde surgió lo que actualmente se conoce como anillado científico de aves?

El anillado científico tuvo sus inicios en Europa, básicamente para estudios de migraciones de aves, y luego se expandió  rápidamente a América del Norte. El primer registro de marcado de aves en América del Norte proviene del 1800, de John James Audubon, quien en 1803 utilizó alambre de plata para marcar una cría de Phoebe (Sayornis phoebe). No obstante fue Paul Bartsch, del Smithsonian Institution, quien emprendió allí la tarea sistemática de anillar aves, y esto recién sucedió en 1902.  Anillo unas 100 garzas brujas (Nycticorax nycticorax) en Washington DC usando bandas tarsales de numeración seriada con la leyenda “Return to Smithsonian Institution” y el año y la dirección inscripta en ellas.  Alexander Wetmore  fue el primer ornitólogo en desarrollar estudios de migraciones de aves en el Neotrópico. Comenzó trabajando para el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica en 1910, y como agente del  Biological Survey dependiente del  Departamento de Agricultura (ahora U.S. Fish and Wildlife Service).  En 1920 Estados Unidos firmó un tratado de aves migratorias con Canadá, esto determinó el viaje de Wetmore a Sudamércia donde pasó un año recorriendo diversos lugares y regiones, desde el Chaco en Paraguay hasta el norte de Patagonia, censando lugares de invernada de migrantes norteamericanos, especialmente chorlos y playeros.  En este extenso viaje por Sudamérica además de relevamientos de aves y mamíferos, realizó colecciones para museos. Su libro “Observations on the birds of Argentina, Paraguay, Uruguay and Chile”, de 1926, contiene la valiosa información obtenida en esos países. Por aquellos años visitó a personalidades científicas de la región como al ornitólogo y botánico tucumano Miguel Lillo en 1921, y difundió la idea de que especies boreales se trasladaban a Sudamérica en el verano austral y dándole un impulso al estudio de migraciones.

– Y en Argentina, ¿cuáles fueron los inicios de la actividad?

Al anillado científico en Argentina y en Sudamérica lo inició Claes C. Olrog, nacido en Suecia en 1912 y profesor e investigador de la Universidad Nacional de Tucumán desde 1947. Olrog comenzó el anillado de aves en Argentina encargando 5000 anillos en 1948 a la recientemente creada fábrica Mekaniska de Suecia y el primer resultado de aquel plan de anillado se produjo en 1949 con la recaptura de una espátula rosada (Platalea ajaja), anillada de pichón y recapturada a 30 km del sitio de captura. Desde entonces Mekaniska fabricó unos 200.000 anillos para el Lillo con la leyenda “Devuelva Inst. lillo, Tuc. Arg.”. Desde las primeras acciones de Olrog se ha ido acumulando una enorme cantidad de datos, que han sido utilizados para incrementar el conocimiento de las aves y que, por ende, han servido para la evolución de la ornitología en Argentina, reflejándose todos estos años de esfuerzos en guías de aves, listas y publicaciones de diferentes autores. Se trata de un tipo de conocimiento que no solo se acumula por la información obtenida gracias a las recuperaciones sino también por la presencia o ausencia de especies en las localidades de anillado y recuperación.

Crestudo, Coryphistera alaudina, con su anillo del CENAA. Fotografía: Gentileza P. Capllonch.

-Usted que lo conoció y trabajó con él, hábleme por favor de la figura de Claes C. Olrog, pilar fundamental de la ornitología argentina y pionero en el anillado científico de aves en el país.

El aporte y estímulo de Olrog a la ornitología Argentina y Neotropical ha sido extraordinario, como pionero, incansable viajero y estudioso de la fauna. Publicó unos 116 trabajos sobre vertebrados, especialmente aves y mamíferos, entre ellos la guía de aves sudamericana, dos versiones de guías de aves argentinas, una guía de mamíferos de Argentina, descripciones de especies de aves nuevas para la ciencia y numerosos registros de especies de aves nuevas para nuestro país. El trabajo de campo y de museo de Olrog cubrió especialmente el sur del Neotrópico, dentro de una gran área que se extiende desde Bolivia y Paraguay hasta la Antártida. Fue, como otros famosos suecos, un gran expedicionario y colector. Fue entre 1939 y 1941, durante una expedición que organizó el Museo de Estocolmo y que incluyó al Continente Antártico, que vio nacer su interés en la avifauna sudamericana, al recorrer Tierra del Fuego y las Islas Shetland y Orcadas. A lo largo de su vida  hizo muchos viajes de campo a Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, Paraguay, Bolivia y Brasil. Una de sus más consagradas expediciones en nuestro continente tuvo lugar en los años 1946 y 1947, cuando exploró el Paraguay sobre una casucha construida sobre una carreta de bueyes. Llegó a marcar, junto a sus colaboradores, más de 100.000 aves, recorrió literalmente toda la Argentina anillando entre 1950 y 1980.

– ¿Cómo nace el Centro Nacional de Anillado de Aves (CENAA)?

El CENAA fue creado en 1986, en el ámbito de la Universidad Nacional de Tucumán, por un grupo de zoólogos discípulos de Olrog, luego de su fallecimiento en 1985. Ha desarrollado una amplia tarea en el estudio de las migraciones y distribución de las aves, también en la formación de nuevos ornitólogos mediante cursos de campo, y cursos universitarios de grado y posgrado, y la creación de un banco computarizado de datos. En 2015 puso a disposición de la comunidad científica su Banco de Datos, con información sobre decenas de miles de aves anilladas, que puede ser consultado en www.csnat.unt.edu.ar como Centro Nacional de Anillado de Aves, Banco de Datos. Es un archivo único por sus características en Argentina;  contiene un registro de anilladores, localidades de anillado y datos biológicos como edad y sexo. El CENAA centraliza la información sobre las migraciones de las aves en Argentina, y lleva un registro de personas y grupos que trabajan en el tema, y tipos de anillos, con sus siglas y procedencias, que se usan en Argentina. Ha motorizado muchos proyectos para la conservación de las aves y sus ambientes, como seguimiento de especies amenazadas y estudio y creación de reservas naturales. Los estudios de aves para ayudar en su conservación han sido una prioridad del CENAA en estos 30 años; sus  miembros han aportado más de  111 publicaciones científicas y numerosas comunicaciones en congresos y jornadas.

Patricia Capllonch, fundadora del CENAA, durante una salida de campo. Fotografía: Gentileza P. Capllonch.

 

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