El conejo de los palos

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♦ UN ROEDOR PERSEGUIDO

♦ Por Jorge Néstor Samaniego

♦ Notas sobre distribución por Elio Daniel Rodríguez

♦ 11 – 08 – 2019

Conejo de los palos, Pediolagus salinicola. Se trata de una especie de ambientes chaqueños y el deterioro de esta región aparentemente la está afectando de manera significativa. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ El conejo de los palos es un simpático representante de la mastofauna roedora, que hasta no hace demasiado tiempo se podía ver a orillas de algunas rutas de Salta. El retroceso numérico que sufre este animal, por diversos motivos, es realmente alarmante. Una de las últimas crisis, hacia fines de la década de 1980, obedeció a una epidemia sobre la que no se realizó ningún estudio. El flagelo diezmó la población de conejos y vizcachas, a tal punto que podían encontrarse ejemplares muertos a diestra y siniestra.

Como bien indica su nombre, encuentra su refugio generalmente en los huecos de los troncos caídos, en toda el área chaqueña. En esos refugios es donde se guarecen sus crías hasta que se encuentran aptas para incursionar por el mundo exterior.

El tiempo de gestación es de unos dos meses y puede parir unas seis crías, cuyo pelaje es prácticamente de igual coloración que el de los adultos. Es de coloración gris con algo de marrón por el dorso, salvo en la zona ventral y la garganta, la que se presenta completamente blanca.

Los adultos pueden medir, entre cabeza y cuerpo, unos 40 cm. y su peso es de unos 2 kg. La cola es muy poco desarrollada y lampiña, de un tono negruzco.

Tiene la cabeza bastante grande con relación al cuerpo, y algo comprimida lateralmente. Se destacan los ojos grandes, redondos y de color marrón, ubicados en los laterales. Sus orejas son cortas, anchas y algo desprovistas de pelo.

Las extremidades son delgadas y bastante alargadas, sobre todo las posteriores, que tienen fuertes y largas uñas romas. La característica de sus extremidades le sirve para la carrera, cuando opta por la escapatoria ante sus probables depredadores (pumas, zorros, lampalaguas, e incluso, los perros de los lugareños, como así también algún ave rapaz).

Cuando no se lo molesta es tan manso que incursiona sin problemas por los alrededores de las casas. Hasta se los ha visto llegar al mismo patio de algunas de ellas. Por lo general, andan en parejas, muy cerca unas de otras, caminando de manera muy peculiar, buscando algún brote que satisfaga sus necesidades. Cuando se detiene a escuchar u observar algo, siempre y cuando no esté asustado, se sienta sobre sus cuartos, ofreciendo una imagen perruna.

Cuando es criado desde pequeño en las casas, se torna muy manso y reconoce a quien le brinda el alimento. Es en este momento cuando deja escuchar su voz, que es apenas un murmullo muy suave. A pesar de lo agradable que puede resultar criar uno de estos animales, no deja de producir algunas incomodidades para el humano. La principal reside en que ningún objeto de madera escapa a sus dientes, llevando a cabo, en pocos minutos, un daño de dimensiones considerables.

El conejo de los palos es muy perseguido por los cazadores urbanos, que se deleitan dándole muerte, sin tener en cuenta la cantidad de piezas y fuera de los límites del sentido común.

Al asustarse ante la presencia del cazador, el conejo corre apenas unos 10 a 15 metros, deteniéndose tras algún arbusto que no logra cubrirlo en su totalidad, y que no resulta impedimento para un arma de fuego.

Sus carne es muy apetitosa y se la utiliza para preparar el conocido escabeche, resultado este su único aprovechamiento, al menos en la provincia de Salta, ya que sus demás despojos, se desechan. Sin embargo, su piel curtida sin pelo es muy hermosa y, ocasionalmente, es usada por los lugareños para confeccionar pequeños bolsos destinados a guardar hojas de coca, a los que suelen llamar “coqueras”. Las correrías del conejo de los palos son tanto diurnas como nocturnas, pero cuando sufre mucha persecución de parte del hombre presenta más actividad en horas de la noche.

Se distribuye por el sureste de Bolivia, el oeste de Paraguay y en Argentina está presente en la provincia de Catamarca, Córdoba, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Salta, San Luis y Santiago del Estero, habitando las regiones ecológicas del Chaco Húmedo, Chaco Seco y Espinal .

Conejo de los palos, Pediolagus salinicola. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Bibliografía:

– Bárquez, Rubén M.; Díaz Mónica & Ojeda, Ricardo A. 2006. Mamíferos de Argentina: sistemática y distribución. Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM). Tucumán.

– Canevari, Marcelo & Vaccaro, Olga. 2007. Guía de mamíferos del sur de América del Sur. L.O.L.A. Buenos Aires.

– Samaniego, Jorge Néstor. 1997. Mamíferos del Noroeste (Parte II). Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. Salta.

 

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