El corbatita común

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♦ PEQUEÑO, VIAJERO Y CANTOR

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ El corbatita común, Sporophila caerulescens,  integrante de la familia Emberizidae, es un ave de pequeño tamaño que sólo llega, en total, a unos 11 cm de longitud, desde el pico hasta el extremo de la cola. Sin embargo, a pesar de sus reducidas dimensiones, se trata de un animal conspicuo y conocido por muchas personas. Es que, además de encontrárselo en  pastizales, estepas arbustivas, campos cultivados y campos frutales abandonados, no teme frecuentar las ciudades, sobre todo las áreas cercanas a los campos o los parques,  viéndoselo en las plazas y hasta en los jardines de las casas.

La coloración de las hembras del corbatita común es muy diferente a la del macho. En la imagen se observa a una llevando material para la construcción del nido. Fotografía: Elio Dabiel Rodríguez.

A nivel popular también recibe los nombres de corbatilla, encorbatado, corbatita de doble collar, espiguero doble acollarado, espiguero común y gargantilla.

La coloración dorsal del macho es gris-plomiza, la garganta y una banda en la parte superior del pecho son negras, tiene un collar, “bigotes” y vientre blancos, y las alas y la cola son de un color gris-pardusco.  La hembra, en cambio, se caracteriza por sus tonos más bien modestos: en el dorso es pardo-olivácea, el vientre lo tiene ocráceo y las alas y la cola presentan una tonalidad pardo-grisácea.

Nidifica en una amplia región de Sudamérica, que incluye el sureste de Bolivia, el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y gran parte de  Argentina hasta la provincia de Chubut, pero, debido a que se trata de una especie que presenta movimientos migratorios, sus áreas de invernada extienden considerablemente su distribución.

Nido de corbatita común con huevos. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

El corbatita común es abundante en la pampa húmeda, el litoral fluvial argentino (entre los ríos Paraná y Uruguay), el litoral atlántico de Argentina, Uruguay y Brasil (entre los 15° y los 35°), el este del Paraguay, y el sureste de Bolivia. En el noroeste de Argentina la especie es abundante solamente en una angosta faja que bordea las Selvas Tucumano Bolivianas (Yungas), y se hace menos abundante hacia el interior del chaco, donde hay pocos registros de nidificación.

En el otoño, generalmente las poblaciones que habitan Argentina se desplazan hacia el norte, habiendo ya migrado a mediados de mayo, aunque hay registros de invierno para el Chaco Húmedo del este del país.  Estudios desarrollados por investigadores del Centro Nacional de Anillado de Aves (CENAA) (Ortiz & Capllonch, 2007) pusieron de manifiesto que las poblaciones del noroeste argentino son, sin duda, migrantes de largo recorrido, que se desplazan por las zonas agrícolas de los pedemontes y tierras bajas de Bolivia y Perú. Ninguna parte de estas poblaciones permanecen invernando en el extremo norte en las provincias de Salta y Jujuy. Las del noreste, en cambio, invernarían en Paraguay y probablemente en el sur del Pantanal matogrosense, pero una parte permanecería invernando dentro del territorio de Argentina, en las provincias de Chaco y Formosa.

Los huevos del corbatita común presentan coloración blanco-verdosa, con manchas y pintitas negras y pardo-oscuras, y son más manchados de pardo hacia el polo obtuso. Fotografía: Elio Daniel Rodriguez.

El canto de estas aves consiste en una rápida mezcla de frases gorjeadas de patrón altamente variable (Shulenberg et al. 2010), y es frecuente verlas entonándolos en lo alto de los postes de alumbrado, de los cables o de alguna rama expuesta  en los árboles.

Se alimentan de granos y semillas. Si tenemos la ocasión de observarlas nutriéndose en el campo, suspendidas de finas ramitas de algunas hierbas, por ejemplo, comprenderemos la utilidad que reportan para las aves y otros muchos animales eso que tan peyorativamente denominamos “yuyos” y que lamentablemente muchos destruyen sin mayores contemplaciones y sin razón que lo justifique.

El corbatita común construye su nido a baja altura entre la vegetación, consistiendo el mismo en una semiesfera de fibras vegetales unidas con telas de araña. En estas delicadas  estructuras, el animal pone  tres huevos, de coloración blanco-verdosa, con manchas y pintitas negras y pardo-oscuras, y más manchado de pardo hacia el polo obtuso.

Un macho alimenta a un juvenil en la rama de un árbol. Fotografía: Elio Daniel Rodriguez.

Bibliografía:

De la Peña, MR. 2015. Aves argentinas: incluye nidos y huevos. Eudeba-Ediciones UNL. Buenos Aires.

Herzoz, SK; Terrill RS; Jahn AE; Remsen JV; Maillard, ZO; García Soliz, VH; Mac Leod R.; Maccormick, A & Vidoz JQ. Aves de Bolivia, guía de campo. Armonía. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Narosky T & D Yzurieta. 2010. Aves de Argentina y Uruguay: guía de identificación.Vazquez Mazzini Editores. Buenos Aires.

Ortiz, Diego & Capllonch, Patricia. 2007. Distribución y migración de Sporophila c. caerulescens en Sudamérica. Revista Brasileira de Ornitologia 15 (3):377-385.

Rodríguez, ED. 2012. Aves del cerro San Bernardo y de las serranías del este de la ciudad de Salta. Fondo Editorial. Salta, Argentina.

Schulenberg, TS.; Stotz, DF.; Lane, DF.; O’Neill, JP.; Parker III. TA. 2010. Aves de Perú. Princenton University Press. USA.

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