El ocelote o gato onza

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♦ UNA BELLEZA FELINA

♦ De hábitos principalmente nocturnos, aunque pueda vérselo en ocasiones durante el día, el ocelote o gato onza es un animal que se distribuye a lo largo de un amplio territorio que se extiende desde el sur de los Estados Unidos hasta Argentina, donde antiguamente pudo haber llegado hasta la zona del delta del Paraná, donde actualmente ya no esta presente. A continuación conocemos las características, costumbres y situación poblacional de esta belleza felina.

Un ocelote o gato onza se desplaza en libertad, al amparo de la noche, por sus dominios del este de la provincia de Jujuy. Fotografía: Gentileza Finca Las Lauras.

♦ Por Jorge Samaniego

♦ (Con notas sobre distribución, sistemática y situación poblacional por Elio Daniel Rodríguez)

♦ Para desgracia de su dueño la piel del ocelote o gato onza (Leopardus pardalis) es la más bella de entre sus congéneres, tanto en su diseño como en calidad; es por eso la más codiciada en la industria peletera y, por ende, se trata del felino más perseguido.

Después del jaguar o yagüareté y el puma, el onza sigue en tamaño con unos 75 cm de cabeza y cuerpo más 40 cm para su cola. Su pelaje está cubierto de manchas oceladas alargadas, formando bandas oblicuas, su pelo es algo corto con un fondo bayo o amarillento y blanco en la zona ventral y extremidades; las manchas van de un color marrón oscuro a negro, las del dorso y extremidades no son oceladas; las orejas son cortas y redondeadas, de color negro por fuera con una gran mancha blanca.  No existe un solo ejemplar del mismo color y diseño de manchas, incluso en una misma camada.

Este grande y hermoso gato vive en áreas de terrenos bien arbolados o lo que en botánica se denomina “formación parque”; por eso es apreciable la habilidad arborícola que posee, ya que en los árboles es donde encuentra gran parte de su alimento: persigue a monos y aves, los que forman parte de su dieta, además de cazar en tierra pequeños y medianos roedores, así como también corzuelas y crías de pecaríes. Encuentra también refugio y abrigo en los grandes huecos de los árboles, que también aprovecha la hembra para dar a luz, normalmente dos cachorros y rara vez cuatro, luego de unas 10 semanas de gestación.

Es uno de los pocos gatos que se mantienen emparejados hasta la crianza de sus hijos; luego continuarán una vida solitaria hasta el próximo celo.

Los desplazamientos los realiza, por lo general, de noche, aunque suele vérselo a veces durante el día, y en las noches tormentosas es cuando mayor actividad despliega, llegando incluso a penetrar en dominios humanos para predar sobre los animales domésticos.

Debido a la caza y a la pérdida de hábitat, actualmente el ocelote es considerado como una especie “casi amenazada”, y el porcentaje de la población global que se encuentra en Argentina es de alrededor del 1%.

Experiencias de naturalistas nos confirman la sociabilidad entre estos gatos y además la adaptabilidad al cautiverio en un gran porcentaje.

Se distribuye desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina, estando presente en el país en las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.

De las diez subespecies reconocidas de L. pardalis la que está presente en Argentina es L. pardalis mitis.

Bibliografía:

Barquez RM, Díaz, MM & Ojeda, RA. 2006. Mamíferos de Argentina, sistemática y distribución. SAREM (Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos). Tucumán.

Canevari M & Vaccaro O. 2007. Guía de mamíferos del sur de América del Sur. L.O.L.A. Buenos Aires.

Ojeda RA, Chillo V & Díaz Isenrath GB. 2012. Libro Rojo: Mamíferos amenazados de la Argentina. SAREM (Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos). Mendoza.

Samaniego JN. 1989. Mamíferos del noroeste. Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños. Salta.

 

 

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