El paisaje y su geología

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♦ ROCAS, TECTÓNICA Y CLIMA

♦ Por Ricardo N. Alonso* – Doctor en Ciencias Geológicas  – UNSa-CONICET

♦ 25 – 08 – 2019

Laguna de Pozuelos, Jujuy. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.
Laguna de Pozuelos, Jujuy. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ Los paisajes salteños y su interpretación son el motivo de este escrito, porque seguramente esto constituye una herramienta básica y necesaria para los estudiosos del patrimonio natural y para los guías y expertos en turismo. Entender cómo se forma un paisaje es tener en cuenta la interrelación entre las dinámicas internas y externas del planeta, entre lo endógeno, que construye el relieve, y lo exógeno, que destruye esos relieves.

Esta actividad dinámica depende a su vez de la energía radiactiva interna del globo terráqueo y de la energía radiactiva externa de nuestra estrella solar. En su dinamismo, la litosfera genera rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas, o sea una amplia variedad de materiales pétreos formados por el enfriamiento de los magmas en el interior de la corteza o en los volcanes que estallan en la superficie, tal el caso de las rocas ígneas -y sus masas plutónicas graníticas- o de las coladas volcánicas; otras veces, las rocas que podemos ver se forman por las presiones y temperaturas internas que aplastan los minerales de rocas preexistentes hasta convertirlas en esquistos; y, finalmente encontramos a las rocas sedimentarias, formadas por sedimentos de arenas, arcillas o calizas, depositados en viejos ríos, lagos o mares,  y que se presentan formando paquetes de estratos.

Los Castillos, Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.
Los Castillos, Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Esos materiales rocosos conforman la anatomía interna de las cadenas montañosas. Las rocas, que pudieron formarse a muchos kilómetros de profundidad, finalmente son arrastradas a la superficie por las fuerzas tectónicas. Es allí donde quedan a merced del clima, que va a marcar su impronta generando morfologías variadas según el proceso que domine, esto es viento, ríos o glaciares. Las formas esculpidas por la naturaleza, en su carácter de supremo artista, dan lugar a geoformas llamativas, como aquellas que se observan en la quebrada de Las Conchas, camino a Cafayate, y que por analogía reciben nombres como El Sapo, El Fraile, La Salamanca, El Hongo, El Obelisco, Las Ventanas, Los Castillos, y muchas otras.

En estos ambientes se alcanza una alta geodiversidad en detrimento de la biodiversidad. En Salta podemos ver cómo la Puna y los valles de la Cordillera Oriental, entre ellos el espectacular Valle Calchaquí, tienen una mayor geodiversidad que las Sierras Subandinas y la llanura chaqueña, pero a contrario sensu estos últimos ambientes tienen mayor biodiversidad. Rocas, tectónica y clima, son las tres patas esenciales en la génesis de un paisaje.

Salinas Grandes, de Salta y Jujuy. Fotografía: Bernhard Kläui.
Salinas Grandes, de Salta y Jujuy. Fotografía: Bernhard Kläui.

La provincia de Salta, y su vecina Jujuy, por su pertenencia a los Andes Centrales del Sur, reúnen extraordinarias condiciones para la generación de paisajes de alto valor y que son parte de su patrimonio natural. Esto sucede en razón de una amplia variedad de rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas, que abarcan desde el Precámbrico al Terciario, levantadas a distintas alturas por los movimientos tectónicos andinos y sobre las cuales se superponen o se superpusieron climas áridos, semiáridos o húmedos.

La Puna se caracteriza por la asociación de dos elementos paisajísticos mayores: volcanes y salares. Los volcanes son de varios tipos, desde los imponentes estratovolcanes, que superan los 5 y 6 km de altura (Tuzgle, Quevar, Llullaillaco), hasta los conos jóvenes de basaltos (San Gerónimo, Negro de Chorillos) pasando por las extensas plataformas de ignimbritas tabulares que rodean algunas de las gigantescas calderas (Galán, La Pacana, Coranzulí). Las cuencas cerradas, con drenaje interior, de acuerdo con su régimen hidráulico conforman lagunas, salares y salinas, enmarcados por volcanes y cordones o filos montañosos. Laguna de Pozuelos, Salinas Grandes, Salar de Arizaro, entre otros, forman parte de los rasgos paisajísticos de la Puna. Las glaciaciones y desglaciaciones del periodo Cuaternario marcaron su impronta en las altas montañas y volcanes de la Puna y convirtieron los salares en enormes lagos cuya retracción en los últimos miles de años dejó en ellos evidencias de costas antiguas y terrazas lacustres.

Salar de Arizaro, Salta. Fotografía: Bernhard Kläui.
Salar de Arizaro, Salta. Fotografía: Bernhard Kläui.

Otro rasgo del paisaje puneño lo constituyen las extensas camadas de capas rojas que alcanzan su apoteosis en el camino entre Estación Salar de Pocitos y Tolar Grande. Paisajes sublimes, surrealistas, se forman en el interior de los cañones que drenan el borde de la Puna y cuyos ríos atraviesan la Cordillera Oriental para dirigirse al Atlántico. Las quebradas de Humahuaca, del Toro, Escoipe, Calchaquí, laceran la carne andina mostrando la anatomía interna de las montañas, compuestas por una sinfonía de rocas y colores. Miles de rasgos caracterizan estos ambientes, tales como los “Volcanes Gemelos” y el “Puente del Diablo” en La Poma, la cordillera de Cachi-Palermo, con ese gigante Calchaquí que es el Nevado de Cachi, el Paso de las Flechas en Angastaco, las dunas de Cafayate, así como el Valle Encantado en la Cuesta del Obispo, el cañón de Alemanía, el cañón del Juramento, la falla del Gólgota y tanto otros sitios de interés geológico mayor.

Un paisaje no es algo estático, sino algo dinámico: fluye en el sentido de Heráclito. Nosotros lo vemos en una determinada coordenada espacio-tiempo, esta es la nuestra, la que nos tocó vivir. Pero el paisaje tiene grabada atrás una escritura de tiempos pasados. Es como un palimpsesto, esto es un pergamino con varias escrituras superpuestas. Un ejemplo magnífico son los rasgos erosivos de la Quebrada de las Conchas, en El Anfiteatro y la Garganta del Diablo, antiguas cascadas de la época de las desglaciaciones del Pleistoceno. Hoy, el ambiente semiárido, apenas puede transportar algo de agua en las lluvias de verano. Son una foto de un tiempo ido. Como aquellos enormes planchones de calizas con huellas de dinosaurios que constituyen un inapreciable patrimonio paleontológico.

Paso de Las Flechas (también llamado "quebrada de Las Flechas"), Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.
Paso de Las Flechas (también llamado «quebrada de Las Flechas»), Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Los paisajes son cuadros de la naturaleza como quería el gran sabio alemán Alexander von Humboldt. En su homenaje podemos decir que la gea es la tela y la biota es la pintura. Geodiversidad y biodiversidad, forman un continuo de valor paisajístico y turístico, que da presencia mundial a nuestro patrimonio natural.

*El autor de este artículo es autor asimismo del libro “Geología del paisaje – Salta y su patrimonio natural” (Mundo editorial, 2009), donde explica en detalle los temas abordados en este escrito.

Volcán Los Gemelos, Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.
Volcan Los Gemelos, Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

 

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