El tatú carreta

52

♦ EL GRAN ACORAZADO

♦ Según el “Libro Rojo de Mamíferos Amenazados de Argentina” el tatú carreta está ubicado en la categoría “en peligro” (2012) y entre las principales amenazas para su supervivencia se encuentran la destrucción y fragmentación del hábitat y la caza. Una de las cosas que podemos hacer para colaborar en su conservación es conocer algo de su misteriosa vida.

El tatú carreta, Priodontes maximus, puede llegar a medir, entre la cabeza y el cuerpo, unos 100 cm, más 50 cm de su poderosa cola.

♦ Por Jorge Néstor Samaniego

♦ 22 – 9 – 2018

♦ Entre los armadillos, es el descomunal tatú el que lleva los galardones en lo que respecta a desarrollo corporal, ya que puede llegar a medir, entre la cabeza y el cuerpo, unos 100 cm, más 50 cm de su poderosa cola. Además, acusa en la balanza ceca de 60 kg, en ejemplares completamente adultos.

Esta magnífica pero escasa especie de nuestra fauna se distribuye desde Venezuela hasta el norte argentino (antiguamente habitaba hasta el paralelo 31 °S).

Otra de las curiosidades que presenta, es que posee una dentadura más poblada que sus demás parientes y que cualquier animal terrestre, a pesar de ser considerado un edentado o desdentado. La cantidad de piezas dentales es de 25 por cada mitad mandibular, o sea, un total de 100 piezas, por supuesto del tipo homodonto, todas parecidos a molares, y muy semejantes entre sí, sin esmalte y de forma subcilíndrica,. El extremo inferior de este tipo de dientes se encuentra abierto, sin raíces, inserto en cavidades que contienen una sustancia necesaria para su crecimiento. Además, carecen de incisivos y caninos.

La cabeza del tatú carreta es ancha, maciza, y con un hocico bastante desarrollado en comparación con otros armadillos, sin incluir la mulita. Está protegida por un escudo cefálico con escamas algo irregulares y poco definido en sus contornos. Las orejas no están muy desarrolladas, lo mismo sucede con los ojos, al igual que en la mayoría de sus parientes. Le sigue un cogote corto y muy ancho. Su caparazón tiene hasta 12 cíngulas, que siempre están ubicadas entre las zonas escapular y pelviana. El color es de un sepia oscuro, con una típica banda perimetral en su borde, de color claro. La desarrollada cola es de color bayo y está recubierta de recias escamas. La piel presenta unas curiosas formaciones a manera de protuberancias planas, las que le brindan protección, especialmente contra las espinas que abundan en las áreas donde habita, puesto que no posee agilidad suficiente como para evitarlas en sus arremetidas al escapar de algún agresor.

Las extremidades del tatú carreta son extraordinariamente fornidas debido al volumen corporal y a sus costumbres cavícolas. Las uñas, del tipo muy falciformes, con que cuenta en sus miembros anteriores presentan también un desarrollo extraordinario llegando a medir la mayor, unos 15 cm. Las mismas son de un color marfil muy claro.

La vida del tatú carreta se desarrolla en montes semiáridos y selvas colindantes a toda el área denominada Gran Chaco.  En cuanto a nuestra provincia, su hábitat queda ubicado muy al este y al sureste, con una población muy escasa, bordeando quizá la extinción. Además, lleva una vida solitaria y nocturna, cuanto más alejado de la presencia humana mejor, pues es poseedor de un temperamento sumamente tímido, mucho más que los demás armadillos.

La dieta de este gigante es muy similar a todos los armadillos, con tendencia a lo omnívoro, y por supuesto, con algunas preferencias como determinados tubérculos, de plantas existentes en la zona, que le son muy apetecibles. Pero sobre todo, ingiere un alto porcentaje de insectos, especialmente larvas de artrópodos y hormigas a las que devora con mucha avidez. Debido a esto, más otros factores, se determina que la dieta del tatú, básicamente, es insectívora.

En cuanto a la reproducción, no se conoce el tiempo de gestación y, en lo que hace a la cantidad de crías, tan solo tienen una o dos, de las cuales por lo general subsiste una. Al nacer, casi todos los armadillos son de un tamaño algo exagerado en relación a la madre, incluso con respecto a los demás mamíferos.

El tiempo de lactancia y el tipo de cuidados que la hembra de tatú dispensa  a su o sus crías son, hasta este momento, también completamente desconocidos; ni siquiera se sabe de datos sobre reproducción en semicautividad, y mucho menos en estado libre, debido a la difícil geografía chaqueña, además de la escasa presencia de esta especie y su temperamento retraído.

Otra característica destacable en el tatú carreta es que posee una lengua vermiforme, no muy protráctil, cubierta de una sustancia viscosa producida por unas enormes glándulas salivales.

En cautividad, puede adaptarse con ciertas exigencias. Necesita espacio, una temperatura templada mínima de unos 30°C y una dieta balanceada a base de proteínas, que puede ser alimento seco para perros, mezclado con miel y leche. Cuando se acostumbra al cautiverio, recibe el alimento de la mano del hombre, adoptando una postura singular: suele erguirse sobre sus cuartos traseros, utilizando su fornida cola como apoyo, logrando alcanzar así el sustento que se le ofrece. Aunque debe emitir sonidos vocales, jamás pude escuchar el más mínimo murmullo, por supuesto, refiriéndome a experiencias en semicautividad.

En una sola oportunidad, tuve la suerte de ver sus huellas, y una cueva semiexcavada por este poderoso armadillo, la que tenía aproximadamente unos 80 cm de diámetro, en la zona de Rivadavia Banda Sur, en un área muy extensa donde la población humana es muy escasa o no existe. Esto nos da la pauta de su escasísima presencia en nuestra provincia. Sumado a este problema, está latente la creencia de que un ejemplar de nuestro tatú carreta tiene un gran precio, obviamente en el mercado negro, lo que cautiva la imaginación y ambición de un lugareño. Por lo tanto, lo capturan vivo, esperanzados en la aparición de un comprador que nunca llega. Mientras tanto, el pobre tatú recibe durante algún tiempo un tan mal trato que acaba por sucumbir. Desgraciadamente, esto sucede cuando la ignorancia y la necesidad empañan la mente del hombre.

Puede que el mismo ser humano, que lo está llevando a la extinción, logre salvar a los últimos tatú carreta que habitan el territorio argentino. Que desaparezca esta criatura extraordinaria y amigable -como se observa en la fotografía- sería una verdadera tragedia para la conservación de nuestro valioso patrimonio natural y para la vida en su conjunto. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Bibliografía:

Samaniego, Jorge Néstor. 1997. Mamíferos del noroeste. Parte II. Comisión Bicameral Examinadores de Obras de Autores Salteños. Salta

Ojeda, R.; Chillo, V. & Díaz Isenrath, GB. (Editores). 2012. Libro rojo – Mamíferos amenazados de la Argentina. SAREM. Mendoza.

 

DEJAR UN COMENTARIO