El zorro colorado

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♦ EL CÁNIDO MAYOR

♦ Por Jorge Néstor Samaniego

♦ Notas sobre distribución y hábitat por Elio Daniel Rodríguez

♦ 03 – 03 – 2019

El zorro colorado, Lycalopex culpaeus, es el más grande de los cánidos que habita nuestra región. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Es el zorro colorado (Lycalopex culpaeus) el más grande de los cánidos que habita nuestra región. No es muy conocido, salvo por lugareños del oeste, en regiones que sobrepasan los 2500 msnm. Llega a medir entre cabeza y cuerpo unos 100 cm, más unos 40 cm de su abullonada cola. En cuanto al peso, los machos pueden llegar a unos 12 kg.

El color es similar al del zorro gris, teniendo un fondo bayo amarillento con algo de negro, sobre todo predominante en el dorso. En la cabeza y extremidades presenta un vivo rojo ferruginoso. En la quijada hay un blanco algo sucio, a diferencia de sus parientes, que la tienen negra. La cola es amarillenta, con algo de negro, más marcado al comienzo de esta por arriba y al final de la misma. Es extraordinario y hermoso contemplar la pomposidad pilosa que cubre este apéndice caudal.

Sus correrías, al igual que sus parientes, las comienza al atardecer y prosigue en sus andanzas hasta la mañana del día siguiente.

Tiene caminos más o menos fijos, que recorre para conseguir su alimento diario. Captura roedores, aves, también liebres y ovejas o cabritos, atacando a veces ejemplares no tan pequeños.

Cuentan lugareños que este zorro se asocia a otros individuos de su misma especie para atacar las ovejas grandes. Es probable que se trate de madre e hijos juveniles, capturando presas acorde al tamaño del grupo, oportunidad en que la madre enseña todos los recursos de su experiencia como cazadora.

El zorro colorado también influye sobre la población de guanacos (L. guanicoe) y vicuñas (L. vicugna), capturando ejemplares juveniles y sobre todo a los impedidos (enfermos y deformes).

La guarida la consigue en cuevas naturales, a veces agrandadas por ellos mismos y habitualmente ubicadas en lugares altos, de muy difícil acceso, entre los peñascos.

Quizás gracias a su tamaño no es un animal muy tímido ante la presencia del hombre. Tampoco es muy perseguido por el humano, al menos en Salta.

En los momentos de celo, la hembra receptiva es cortejada por varios machos (al igual que en sus parientes), de los cuales, solo uno conseguirá los favores y continuarán juntos incluso para criar a los hijos. Estos vendrán al mundo luego de unos 65 días de gestación, y pueden ser de dos a seis cachorros, produciéndose los nacimientos hacia el verano.

Las correrías del zorro colorado, Lycalopex culpaeus,, al igual que en el caso de sus parientes, comienzan al atardecer y prosiguen hasta la mañana del día siguiente. Fotografía. Elio Daniel Rodríguez.

Como se mencionó anteriormente, el macho colabora ampliamente en la crianza de sus hijos, trasladando diariamente la cuota de alimento que necesita la hembra. Esta permanecerá en la cueva con los cachorros bastante tiempo, lo que les brinda una excelente protección. Cuando los cachorros ingieren carne, además de su lactancia, el macho y la hembra se encargan de conseguirla. Es en estos momentos cuando se vuelven muy audaces e invaden lugares donde pueden capturar animales domésticos (ovejas, corderitos, etc.), utilizando diversas técnicas en forma conjunta. Así, por ejemplo, cando encuentran una manada de ovejas custodiada por un pastor y sus perros ovejeros, uno trata de llamar la atención de los perros, y cuando estos inician la persecución, el otro aprovecha para lograr algún rezagado corderito y luego escapar con el botín en sentido opuesto al que tomaron los perros.

Los depredadores silvestres que suelen atacar al zorro colorado son las aves rapaces (águilas, búhos), que dirigirán el ataque exclusivamente hacia los cachorros que comienzan a incursionar por los alrededores de la madriguera, a pesar de la vigilancia ejercida por la madre.

En Argentina, el zorro colorado se distribuye desde la provincia de Jujuy hasta Tierra del Fuego, hacia el oeste en las áreas norte y centro del país y a lo largo y ancho de toda la región patagónica en el sur. A nivel continental, su área de dispersión se extiende desde Colombia hacia el sur,  siguiendo la línea de los Andes y alcanzando las costas del Pacífico.

Habita ambientes abiertos, pastizales de altura, desiertos y estepas, evitando las regiones de climas cálidos y húmedos, desde el nivel del mar hasta, al menos, los 4500 m.

 

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