El pez perdido del río Arenales

Por Elio Daniel Rodríguez

En los ríos Arias-Arenales, de Salta, fue descubierto hace unos años un pez, una vieja de agua, que podría haber desaparecido ya; antes de que la ciencia la describa. En este diálogo con Gladys Monasterio de Gonzo, la especialista advierte que esta especie, que no está apareciendo ya en las colectas, no se ha reportado en ningún otro río de la provincia de Salta ni del noroeste argentino. ¿Podría haberse extinguido?


 Gladys Monasterio de Gonzo se desempeñó como investigadora de la Universidad Nacional de Salta, creó la sección de ictiología del Museo de Ciencias Naturales en 1991, y en 2005 fue miembro fundador del Instituto de Bio y Geociencias del NOA (IBIGEO). Además es autora de diversos artículos científicos y de los libros  “Peces de los ríos Bermejo, Juramento y cuencas endorreicas de la provincia de Salta” y “Vertebrados y ambientes de la provincia de Salta”, este último trabajo en coautoría con Patricia Palavecino y Mario Mosqueira. Conocedora profunda de la diversidad de peces de nuestra región, en esta entrevista nos habla de una vieja de agua descubierta en los ríos Arias-Arenales, en Salta, que aún no tiene nombre dado por la ciencia, pero de la que, sin embargo, no se tienen nuevos registros desde hace varios años atrás, lo que plantearía el problema de su posible desaparición antes de ser descripta.

Vieja de Agua, especie nueva Río Arenales – Foto de Monica Rodriguez y Gladys Monasterio

 -En los ríos Arias-Arenales ha sido encontrado un pez que podría ser nuevo para la ciencia ¿de qué pez se trata y en qué lugar exactamente se han encontrado ejemplares? 

Se trata de una vieja de agua, que fue colectada por primera vez en el año 1991 en el Río Arias en el departamento Capital. En el año 1996 en el Río Arenales a la latitud  de La Merced, departamento Cerrillos,  y en años posteriores también en el Río Arenales en el departamento Capital.

 

-En este caso en particular ¿cómo ocurrió el hallazgo y qué la llevó a pensar que estaban ante algo novedoso? 

Durante muchos años fuimos haciendo relevamientos en la mayor cantidad de ríos en la provincia, para tratar de conocer la diversidad ictiológica, ya que los registros existentes en la provincia provenían, principalmente, de capturas realizadas por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y de la Fundación Miguel Lillo, dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán. En los ríos Arias-Arenales extrajimos  al menos tres especies de viejas; dos de ellas eran fácilmente identificables, pero la tercera no lo era. En realidad, lo que nosotros consideramos en primera instancia como una “tercera” vieja de agua resultaron ser dos especies muy parecidas entre sí pero distintas; una de ellas ya había sido descripta para el noroeste argentino, mientras que la otra aún no, es decir, era totalmente nueva para la ciencia. En definitiva, en los ríos Arias-Arenales existen cuatro especies diferentes de viejas de agua.

 

-¿Qué se sabe sobre la vida de estos peces? ¿Qué ha logrado dilucidarse sobre su biología, reproducción, hábitos o alimentación?

En general, las viejas de agua habitan los fondos de distintos cuerpos de agua continentales de América del Sur, en sustratos pedregosos o arenosos. Se distinguen de otros peces que habitan los fondos por su cuerpo y cola aplanados, además de poseer placas óseas que cubren el dorso y toda la cola. También por tener la boca en posición ventral y unas cortas barbillas o “bigotes” en el borde. Esta disposición les permite “aspirar” la materia orgánica que se forma por la descomposición de lo que cae en el fondo como algas, hojas, ramas, restos animales y los originados por la actividad del hombre. Por ello, son apreciadas en acuarios, porque “limpian” las peceras.  La boca ventral también les sirve para adherirse al sustrato pedregoso en ríos de corriente rápida. En lo referente a su reproducción, ponen pocos huevos, en general bajo las piedras.

 

-Se sabe, entonces, que los cursos de agua que habita son los ríos Arias-Arenales, pero ¿qué sitios en esos ríos, prefiere  frecuentar la especie? 

Hasta ahora sólo la hemos encontrado en áreas pedregosas, donde se forman pequeños rápidos. Y no es muy abundante, lo que torna difícil su captura.

– ¿Habita este pez otro curso de agua además del Arias-Arenales?

No se ha reportado esta especie en ningún otro río de la provincia de Salta ni del noroeste argentino.

– ¿A qué puede deberse esta restricción en su dispersión geográfica y, en todo caso, son comunes entre los peces, casos de endemismo tan acentuados?

En general, las zonas de montaña, con sus distintos paisajes, ofrecen una gran cantidad de hábitats acuáticos que favorecen la aparición de especies endémicas. Pero es imprescindible una historia suficientemente larga en tiempo geológico para que se produzcan endemismos. Los peces sudamericanos tienen un origen previo al levantamiento de la cordillera de los Andes, por lo que no es extraño que a medida que se iba produciendo su elevación, las barreras orográficas aislaran a las especies originales y, con el tiempo, se diera lugar a nuevas especies.

-Se sabe que no es frecuente el hallazgo de ejemplares de esta especie, pero a su criterio ¿cuál es su situación actual de conservación? ¿Podríamos, acaso, estar hablando de la extinción de esta especie, incluso  antes de que se le dé un nombre a la misma? Además, ¿a qué factores puede obedecer esta situación?

Si bien en los últimos años se ha incrementado el conocimiento de la biodiversidad del planeta, especialmente en áreas tropicales y subtropicales, y  las publicaciones especializadas informan sobre la descripción de nuevas especies, muchas de ellas ya no se encuentran en los lugares donde se las localizó por primera vez, como es en particular el caso de esta vieja de agua de los ríos Arias y Arenales.  La mayoría de las veces, estás pérdidas coinciden con el avance de la población humana -aún en áreas remotas-, que se traduce en dramáticos cambios en los suelos y por consiguiente en la vegetación, un intensivo uso de los cuerpos de  agua, la acumulación de basura plástica y la remoción de los fondos para distintos usos.  En el caso de las viejas de agua en particular, si bien pueden tolerar bajas concentraciones de oxígeno, el plástico que se acumula en

los fondos produce condiciones de anoxia, incompatibles con la vida. Por otra parte, la remoción constante de los fondos para la obtención de “áridos”  destruye el hábitat propicio para la reproducción, como así también su fuente de alimento. Eso, unido a la baja tasa reproductiva de estos animales, explicaría por qué es tan difícil hallarlas, o ya no están presentes en las colectas actuales.

Una situación preocupante…

Y aún no está publicado todavía el trabajo donde se la nomina, describe y cita por primera vez…

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