FOTOGRAFIANDO LA NATURALEZA JUJEÑA

Matías Chávez es Licenciado en Turismo, y está dando sus primeros pasos hacia lo que es su anhelo: acompañar y guiar a los interesados que llegan a su provincia para conocer los maravillosos secretos de la selva jujeña.  Conocimiento y ganas no le faltan a este joven fotógrafo de naturaleza, que ha sabido captar en todo su espíritu algunas de las especies más emblemáticas de ese mágico lugar.

Por Elio Daniel Rodríguez

 

-¿Cómo nació tu vocación por la fotografía de naturaleza?

Todo empezó con las aves. Al principio sólo era observador de aves, de los que sólo utilizan binoculares. Sin embargo, todavía no sabía nada de estos animales y cuando veía una especie, después me costaba muchísimo identificarla porque ya me había olvidado de sus características. Así que pensé que lo mejor era comprar una cámara para poder registrar lo que veía y luego recurrir a una guía para la identificación. Así descubrí que cada vez me gustaba más la fotografía y comencé a tomar imágenes no sólo de aves sino de la naturaleza en general, la cual me apasiona. Hoy en día no concibo una salida a la naturaleza sin una cámara.

-¿Cuál es el sitio que más te gusta para ir a tomar fotos? Es decir, ¿cuál es tu lugar en el mundo como fotógrafo de naturaleza?

Estoy enamorado del pueblo de San Francisco y sus alrededores. San Francisco es una localidad de montaña, en el corazón de las Yungas jujeñas. Se accede a él atravesando el Parque Nacional Calilegua, así que el camino ya constituye un atractivo en sí mismo. Este poblado se encuentra en una zona de transición entre la Selva Montana y el Bosque Montano, por lo que alberga especies animales y vegetales de gran valor. Recomiendo a todos los fotógrafos de naturaleza que se den una vuelta por este lugar. Montañas verdes, cascadas, aves, mamíferos, selvas, son parte del entorno de este hermoso lugar.

Mono caí – Fotografía Matías Chávez

-Hay especies que uno fotografía y que se quedan grabadas en la memoria ¿cuál puede haber sido para vos ese caso especial?

Sin dudas, uno de los momentos más especiales para mí fue encontrar al urutaú común, o cacuy -como lo conocemos por aquí- de día. Ya lo había encontrado y fotografiado de noche, pero quería hacerlo con la luz del día, aunque sabía de lo difícil que era debido a su excelente camuflaje. Un día, acampando en los montes del chaco jujeño, me desperté y a escasos metros del campamento diviso a contraluz una figura familiar. Antes incluso de corroborar lo que era fui por mi cámara, rogando en silencio que no haya sido una “falsa alarma”. Pero me acerqué y ahí estaba, a escasos metros, quizás 2 o 3, un hermoso ejemplar de cacuy, quieto como un tronco, confiando en su camuflaje y a plena luz del día. Me costó salir de ese instante de adrenalina y, cuando lo pude hacer, también empezaron a salir las fotos. Lo aprecié un largo rato sin molestarlo y me fui, con una alegría enorme, y una foto que guardo como una de las más especiales para mí.

 

-¿Y cuál todavía es una materia pendiente? ¿Qué especie aún buscas para fotografiar?

Surucuá – Fotografía Matías Chávez

Si hablamos de aves, mi gran materia pendiente es el águila poma, a la cual no he podido ni ver aún. La busco hace años por la ruta que atraviesa el Parque Nacional Calilegua pero aún no he tenido el placer. Igualmente sé de varios registros de esta especie en el lugar, así es que aún la sigo buscando con las mismas ganas. Pero si salimos de los seres alados, mi gran sueño es poder fotografiar un yagüareté, pero uno de aquí, uno “nuestro”. Sé que las posibilidades son mínimas pero la esperanza es lo último que uno pierde. Y con la aparición en abril del año pasado de un ejemplar en la seccional de guardaparques del PN Calilegua, las esperanzas se renuevan.

 

-¿Podrías describir el sentimiento que embarga a aquel que, como vos, ve por el lente una especie que se cruza en el camino o que ha buscado semanas o años? ¿Qué emociones sentís en esos momentos?

¡Es una sensación increíble! A mí en lo particular me invade una emoción que me hace temblar las manos y ¡me acelera el corazón! Es irónico, porque lo que uno quiere hacer en esos momentos es obtener una gran fotografía, sin embargo te tiembla el pulso y hasta ¡te olvidas de la configuración de la cámara! La primera vez que vi un cóndor en las Yungas fue un escenario impactante, me apareció un adulto volando entre los paredones de un río encajonado de montaña, ¡ideal para una fotografía! ¿El resultado? no me quedó bien ni una sola foto. Y como ya imaginarás, no lo volví a ver más en un escenario así. Los nervios me jugaron una mala pasada.

 

-Al momento de tomar tus fotografías y de darlas a conocer ¿qué intención primaria te anima? ¿La de registrar un universo que sin dudas te fascina o la de ayudar en su preservación?

Sin dudas el fin último que me motiva es la preservación. Pero antes de eso hay otro paso, y es la difusión, el dar a conocer. Gracias a publicar en redes sociales mis fotos de aves de esta zona, me he dado cuenta que la gente local se asombra y a veces no cree que son imágenes tomadas en el mismo

CACUY – Fotografía Matías Chávez

lugar donde ellos viven. Mis amigos a veces ven una foto de un ave muy colorida o llamativa y me preguntan cómo incrédulos “¿este pájaro vive aquí?” y cuando les digo que sí, no lo pueden creer, ¡y se empiezan a interesar! Primero hay que conocer lo que uno tiene, para después luchar por preservarlo.

 

Para contactar a Matías Chávez

Tel celular 0388 – 155721584

matias.chavez.89@gmail.com

Facebook: Matias Chavez

 

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