Estevia en nuestra huerta

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HISTORIA Y MARAVILLAS DE LA PLANTA DULCE

Por Elio Daniel Rodríguez

18 – 11 – 2018

Originaria de Sudamérica, existe una planta que crece naturalmente fundamentalmente en el este de Paraguay pero también en territorios contiguos de Brasil, y que representa una alternativa natural al uso del azúcar o de los masivamente utilizados edulcorantes artificiales, que para muchas personas no terminan de salir de las zona de sospechas en relación a sus efectos sobre la salud.  Su denominación científica es Stevia rebaudiana Bertoni y los indígenas guaraníes la denominaron ka’á he’é, que tiene por significado, justamente, “hierba dulce”.

Stevia rebaudiana crece naturalmente en Paraguay y Brasil pero es cultivada en muchos países por sus extraordinarias propiedades endulzantes. Fotogrtafía: Elio Daniel Rodríguez.

La planta y sus maravillosas propiedades

El género al que pertenece la especie, característico del continente americano, forma parte de la tribu Eupatorieae, de la familia Asteraceae, y está conformado por una importante cantidad de especies en número estimado en las 250, que se distribuyen desde el sur de los Estados Unidos hasta Argentina y Brasil (Villagómez-Flores et al. 2018), y de las cuales S. rebaudiana es la de mayor notoriedad. Las especies pertenecientes al género Stevia pueden ser hierbas anuales1 como perennes2, sufrútices3 o arbustos, y pueden presentar hojas opuestas o alternas (Villagómez-Flores et al. 2018).

Stevia rebaudiana es una planta herbácea perenne –aunque en sitios en donde las temperaturas caen por debajo de los 0 ºC se comporta como anual (Marcinek y Krejpcio, 2015)–, con tallo erecto, pubescente4; durante las primeras fases de su desarrollo no posee ramificaciones, pero se hace multicaule5 después del primer ciclo vegetativo, llegando a producir hasta 20 tallos en tres a cuatro años (Martínez Cruz, 2015); puede alcanzar hasta 90 cm de altura en su hábitat natural y en los trópicos puede llegar a tener alturas superiores a 100 cm. La raíz es pivotante6, filiforme y no profundiza, distribuyéndose cerca de la superficie (Martínez Cruz, 2015).

A pesar de que su distribución natural alcanza a una porción importante de Paraguay y parte de Brasil, la especie también se produce en Argentina, donde su cultivo es bastante reciente en el tiempo. Fuera de su ámbito sudamericano, comenzó a tenerse en cuenta durante la década de 1960, después de que la hija de Bertoni junto a su marido, consiguieran desarrollar con éxito su cultivo. Por otra parte, el botánico japonés Tetsuya Sumida la introdujo en su país –que actualmente es uno de los principales consumidores–. También llegó a China, país que se ha convertido en el principal productor mundial (Castells 2017).

Usada durante siglos por los indígenas guaraníes como endulzante natural, a la estevia también se le reconocen propiedades que incluyen la regulación de la glucemia y la hipertensión, y se ha mencionado su uso en el tratamiento de alteraciones de la piel y en la prevención de caries. En este sentido, se informó que tiene efectos bactericidas sobre Streptococcus mutans, responsable de las caries dentales. Por si todo esto fuera poco, se ha indicado que estimula el estado de alerta y facilita la digestión y las funciones gastrointestinales, y hay quienes señalan que su consumo reduce el deseo de tabaco y de bebidas alcohólicas (Durán et al. 2012).

Sobre su extraordinario poder endulzante, se ha señalado, por ejemplo, que sus hojas frescas son 15 veces más dulces que el azúcar, mientras que sus hojas secas llegan a ser hasta 50 veces más dulces (Bueno, 2008). Los compuestos responsables del dulzor de la Stevia rebaudiana son los glucósidos de esteviol aislados e identificados como esteviósido, esteviolbiósido, rebaudiósido A, B, C, D, E y F y dulcósido. Éstos se encuentran en las hojas de la planta en porcentajes variables en función de factores como las condiciones de crecimiento y las técnicas agronómicas empleadas (Salvador-Reyes et al. 2014).

El “sabio Bertoni”

Stevia rebaudiana Bertoni fue descripta por primera vez por el naturalista Moises Santiago Bertoni (Lottigna, Cantón del Tesino, Suiza, 1857 – Foz do Iguazú, Brasil, 1929), quien propuso su clasificación botánica en 1899. Bertoni se doctoró en Ciencias Físicas y Naturales en Ginebra, pero en 1884 se trasladó con su familia a Misiones, Argentina, con el objetivo de fundar una colonia socialista. La idea no prosperó, y en 1886 se radicó en las inmediaciones de la Reducción de Santa Ana, donde comenzó a dedicarse a pleno al estudio de la naturaleza, aunque también incursionó en la etnografía y la antropología. En 1887 se radicó en Paraguay; fundó entonces un museo en la ribera del río Paraná, pero una crecida acabó con él. En 1891 creó una colonia suiza que bautizó con el nombre de “Guillermo Tell” (y que actualmente se conoce como Puerto Bertoni). Fue editor del Almanaque Agrícola de Paraguay y fundó en ese país la Sociedad Nacional de Agricultura. Murió como consecuencia de haber contraído paludismo.

Ovidio Rebaudi, químico y espiritista

Es al químico y catedrático Ovidio Rebaudi (Asunción, 1860 – Buenos Aires, 1931) a quien se deben los primeros análisis científicos de su notable poder endulzante y en honor a él se impuso el epíteto específico que lleva la planta. En 1876, Rebaudi había ingresado a la universidad de Pisa, Italia, donde se recibió de químico. En 1882 se radicó en Buenos Aires y en 1886 ingresó por concurso a la Oficina Química Municipal, ámbito donde ascendió hasta el cargo de director, constituyéndose al mismo tiempo en uno de los creadores de la Oficina Química Nacional, en 1894 ( Conforte, 2017). Pero además de sus intereses académicos, Rebaudi sentía una gran atracción por los fenómenos paranormales. Conforte (Ibid., p. 26) señala que “es necesario tener en cuenta que fenómenos como el magnetismo, la hipnosis y las prácticas espiritistas no se situaban necesariamente fuera de lo que el adjetivo ‘científico’ nombraba en aquella época”. Rebaudi se incorporó en 1886 a la Sociedad espiritista argentina “Constancia” y al poco tiempo comenzó a desempeñarse como colaborador de la revista del mismo nombre. Hacia aquellos años empezó a presenciar diversas sesiones de “mesas parlantes”, de sonambulismo y de renombrados médiums (como Henry Slade), que significaron el primer paso hacia sus investigaciones en aquel terreno (Ibid., p. 26). En 1896 Rebaudi fundó la Sociedad “Magnetológica” Argentina. Tiempo después, la Sociedad cambiaría su nombre por el de “Sociedad Científica de Estudios Psíquicos” hasta 1911, y en 1920 reabriría sus puertas bajo la denominación de “Instituto Metapsíquico”.

Cuando los días bajan del umbral de las 13 horas de luz, se induce la floración. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Producción casera de Stevia rebaudiana

Parta iniciarse en el cultivo y producción de la Stevia, al menos en volúmenes que permitan satisfacer las necesidades familiares o parte de ellas, el hortelano ha de enfrentar el primero de los desafíos: conseguir plantines que puedan crecer en casa y de los cuales, a futuro, se puedan ir produciendo más plantas para la autosustentación de la plantación en el tiempo.

La recomendación en este caso es buscar, preguntar e insistir. Debe estarse atento a la posibilidad de conseguir plantines en dependencias de organismos oficiales, que algunas veces apuestan de este modo a la diversificación de la producción local, a la existencia de plantas en viveros especializados en aromáticas y medicinales o viveros generalistas, que también pueden tenerlas, y no está de más hasta estar atento al paso de los vendedores ambulantes de especies y variedades vegetales ante la posibilidad de que sean ellos los que puedan vendernos algún plantín de este hierba.

Una vez conseguido el  plantín comenzará la tarea de buscarle un lugar en nuestra huerta. Deben tenerse en cuenta aquí dos cuestiones: la primera relacionada con el suelo, que debe ser, en el mejor de los casos, ligeramente ácido, y la segunda con la exposición al sol, que no debe faltarle.

Para desarrollarse, esta planta requiere días de 13 horas de luz o más. Cuando las horas de luz bajan de este umbral se induce la floración. Por otra parte, las temperaturas, para que la planta se desarrolle convenientemente, deben ubicarse por encima de los 20 ºC, o al menos entre los 15 y los 30  ºC. Las heladas la afectan y pueden llegar a matar la planta.

En la región noroeste de Argentina no hay inconvenientes en primavera-verano para la supervivencia de los ejemplares de la especie, pero cuando las condiciones de tiempo más frías se avecinan en otoño-invierno y, sobre todo, cuando hay posibilidades de que las temperaturas bajen por debajo de los  0 ºC, habrá que poner las plantas a resguardo, cubriéndolas del frío. Puestas en un invernadero, podremos notar que poco daño le hace a nuestras plantas el paso de la temporada fría.

En las plantas ya crecidas, la primera cosecha puede efectuarse en los meses de noviembre/diciembre y una segunda cosecha puede hacerse en los meses de febrero/marzo. El corte puede practicarse a unos 15 cm del suelo, cuidando de no quitar todas las hojas verdes a la planta, y esta vuelve a rebrotar.

Apoyado en mi experiencia de algunos años, recomiendo que el secado de las hojas se haga a la sombra y no directamente bajo la incidencia del sol, de modo tal que la hoja no se “queme” y conserve cierto verdor, y sugiero también que el mismo se practique colgando varias ramitas atadas con piolín en lugar aireado y seco.

Multiplicación

Siempre debemos estar atentos a la posibilidad de ir sumando ejemplares a nuestra plantación, por un lado para incrementar nuestra producción de hoja seca, y, por otro, para ir reemplazando las plantas que indefectiblemente irán envejeciendo y muriendo.

Para ello, lo más sencillo es cortar, en momentos en que no haya una fuerte irradiación solar y por lo tanto mucha evapotranspiración, pequeños esquejes de la parte terminal de las ramitas de nuestras plantas, despojarlas de las hojas más bajas y colocarlas en macetas plásticas para plantines, asegurándonos de que la tierra en la que insertamos las ramitas tenga un ben drenaje. Después deberemos regar y poner a la sombra, en un lugar no caluroso. Al principio habrá que tener especial cuidado con el riego, que no debe faltar a la planta, haciéndolo unas tres veces por día, de mañana, tarde y noche, hasta que la aparición de nuevas hojas en las pequeñas plantitas nos informa de que su sistema radicular ya nos permite espaciar un poco más el suministro de agua. Este proceso puede tardar un mes y hasta que se cumpla no habrá de exponerse a las plantas a la luz directa del sol, lo que solo se hará cuando veamos que nuestra planta tiene brotes nuevos. Recién entonces se hará el trasplante a la maceta definitiva, al cantero elegido o al suelo de la huerta. Por último, conviene no cortar el extremo de la plantita ya prendida esperando su ramificación muy temprana, ya que esto puede provocar la muerte del ejemplar. Demos tiempo al tiempo y podremos disfrutar del inigualable dulzor natural de esta saludable amiga del Paraguay.

Fuentes consultadas:

Bueno, Mariano. 2008. La “hierba dulce”, en casa. Revista Integral. Nº 344, p. 72.

Castells, Pere. 2017 (3er trimestre). Entre planta y edulcorante. Revista Temas (Monográficos de Investigación y Ciencia). Nº 89, p: 24-25.

Conforte, Anna J. 2017. Cultura científica, magnetismo y espiritismo durante fines del siglo XIX en Buenos Aires: un análisis desde Ovidio Rebaudi. Facultad de Psicología – UBA – Secretaría de Investigaciones – Anuario de Investigaciones – Volumen XXIV. En línea en: file:///D:/Users/Familia/Documents/Ovidio%20Rebaudi%20-%20Espiritismo.pdf

Durán, S; Rodríguez MP; Cordón, K. & Record, J. 2012 (Diciembre). Estevia (Stevia rebaudiana), edulcorante natural y no calórico. Revista Chilena de Nutrición. Volumen 39, Nº 4.

Escribano, A. Bertoni, Moisés Santiago (1857 – 1929). MCN – Biografías.com. En línea en: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=bertoni-moises-santiago

Marcinek, Katarzyna & Krejpcio, Zbigniew. 2015. STEVIA REBAUDIANA BERTONI – CHEMICAL COMPOSITION AND FUNCTIONAL PROPERTIES. Acta Sci. Pol. Technol. Aliment. 14(2), 145–152. Polonia. En línea en: file:///D:/Users/Familia/Documents/Art%C3%ADculo%20-%20Stevia%20rebaudiana.pdf

Martínez Cruz, Michel. 2015. Stevia rebaudiana (Bert.) Bertoni: una revisión. Cultivos Tropicales, vol. 36, no. especial, pp. 5-15. Cuba Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA). Ministerio de Educación Superior. Cuba. En línea en:

http://scielo.sld.cu/pdf/ctr/v36s1/ctr01s115.pdf

Salamanco Verónica. Stevia rebaudiana, Una dulce alternativa. Revista Chacra. En línea en: http://www.revistachacra.com.ar/nota/188-una-dulce-alternativa/

Salvador-Reyes, Rebeca; Sotelo-Herrera, Medali y Paucar-Menacho, Luz. 2014. Estudio de la Stevia (Stevia rebaudiana Bertoni) como edulcorante natural y su uso en beneficio de la salud. Scientia Agropecuaria 5 (2014) 157 – 163. En línea en: http://www.scielo.org.pe/pdf/agro/v5n3/a06v5n3.pdf

Villágomez-Flores, E., Hinojosa-Espinosa O. y Villaseñor J. L. 2018. El género Stevia (Eupatorieae, Asteraceae) en el estado de Morelos, México. Acta Botánica Mexicana 125. En línea en:

file:///D:/Users/Familia/Documents/Art%C3%ADculo%20-%20El%20g%C3%A9nero%20Stevia.pdf

Notas:

  1. Anual: vegetal que vive un año o menos de uno.
  2. Perenne: vegetal que vive tres o más años.
  3. Sufrútice: planta semejante a un arbusto, generalmente pequeña, y lignificada solamente en la base.
  4. Pubescente: cualquier órgano vegetal cubierto de pelo fino y suave.
  5. Multicaule: planta de muchos tallos.
  6. Pivotante: Sinónimo de axonomorfo. Raíz cuyo eje es preponderante, ramificada en forma de racimo, y con los ejes secundarios, etc., poco desarrollados comparándolos con el principal)

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