Fotografiando jaguares

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ANDANZAS DE UN FOTÓGRAFO EN EL PANTANAL
Entrevista a Lisardo Maggipinto

Por Elio Daniel Rodríguez

En coincidencia con el Día Internacional de los Museos, el 21 de mayo fue inaugurada en la provincia de Salta la muestra de fotos denominada «Jaguares en el MAAM». La misma podrá ser vista por los visitantes en el Patio de los Cardones durante dos meses.
Lisardo Maggipinto es un destacado fotógrafo y sus imágenes de naturaleza son verdaderamente espectaculares. En el Pantanal pudo ser testigo de momentos de la vida de varios de estos maravillosos animales, y en la muestra puede apreciarse parte del producto de esta notable experiencia.
Con el hablamos para que nos cuente sobre sus andanzas fotografiando jaguares.

– ¿Cómo te embarcaste en la aventura de fotografiar jaguares?
Poder registrar jaguares es un gran desafío. Tengo un amigo que es un gran naturalista; se llama Marcos García Rams, y estaba muy involucrado con la reinserción del jaguar en los Esteros del Iberá. Con él armamos el primer viaje al lugar en el que se podía registrar la especie, es decir, el Pantanal Norte, en Mato Grosso, Brasil.

– ¿De qué años son las fotos que estás presentando?
Los registros son del 2011, 2012 y 2013.

– ¿Cómo es la naturaleza del Pantanal?
Es un lugar increíblemente salvaje; realmente se ven muchas especies de mamíferos como ser el jaguar, yaguarundí, lobo de gargantilla, tapires y pecarí labiado entre los más emblemáticos, algunos de los cuales están prácticamente extintos en Argentina. Además, hay una inmensa variedad de aves, que es lo más representativo de ese lugar. Para darte una idea, en el acceso a Porto Jofre, que es el punto central del Pantanal Norte, se circula por la famosa Transpantaneira, que es una ruta de tierra donde se pueden ver miles y miles de aves.

– ¿Para lograr estas fotografías trabajaste al acecho, esperando al animal, o se utilizó la técnica del rececho, moviéndose hasta encontrarlo?
Para encontrarlos hay que buscarlos en lancha durante dos momentos del día, desde las 6 de la mañana a las 9 y media, más o menos, y de las 15:30 a las 18, momento en que se va poniendo el sol. Todo se hace embarcados en botes especialmente acondicionados para poder fotografiarlos. En donde estuve, se usan lanchas con motor fuera de borda para dos personas, con las que se pueden lograr traslados rápidos.

– ¿Cómo se conforma el equipo técnico con el que trabajas?
Para esta ocasión usé dos cámaras y dos lentes, apropiados para el fin que perseguía: un 200-400mm f/4 y un 600mm f/4, con teleconvertidores, para poder aproximarse más, y sobre monopiés cada cámara, porque estos equipos son muy pesados.

– ¿Qué cosas hay que tener en cuenta desde el punto de vista técnico cuando se fotografía a estos animales?
La velocidad es lo primordial. Al tratarse de lentes largos, por más estabilización que tengan, se pueden generar trepidaciones, que hacen que las fotos se vean movidas. A esta cuestión la manejé usando ISOS de 1.600 a 10.000, y con el diafragma abierto siempre al máximo. Además, hay que pensar que estas tomando fotos desde el agua, con los movimientos que ello ocasiona, lo que hace que sea muy complejo que las fotos queden estáticas.

– ¿Trabajaste con la ayuda de guías?
No, los que llevan las lanchas son los conocedores, pero al haber ido tres veces, ya conocíamos desde la primera vez los lugres.

– ¿Qué cosas interesantes pudiste observar de la vida de los jaguares?
A los jaguares, en la mayor parte de los casos, se los encuentra descansando, porque generalmente cazan de noche, pero en algunas ocasiones se ven ataques de día. A nosotros nos pasó que, a unos seis metros, cerca de un lugar en el que los árboles tocaban el agua con sus copas, escuchamos de pronto una especie de explosión, y era nada menos que un jaguar cazando un yacaré overo. Fue tan rápido y sorpresivo que duró unos 3 o 4 segundos, y solo vimos la silueta del jaguar arrastrando el yacaré por la barranca, pero no pude registrar ese momento.

– ¿Cuáles fueron tus sensaciones en el momento de estar fotografiando a estos animales?
Son momentos de mucha adrenalina; te invade la sorpresa cuando descubrís uno, porque siempre estas tratando de verlos, pero es muy difícil porque se mimetizan perfectamente con el ambiente del que son parte.

– ¿Qué enseñanzas te dejó el haber realizado este trabajo con tan espectaculares mamíferos?
La verdad es que te deja mucho. Primero, porque advertís que los brasileños encontraron la forma de hacer convivir los jaguares con la ganadería, rompiendo los mitos de que si tenés ganado ellos lo matan. En realidad, es todo lo contrario; si bien el yaguareté come mucho, solo ataca animales que están vulnerables. Generalmente los que están moribundos, que son más fáciles de cazar, aunque, cuando tienen hambre, atacan carpinchos, que son lentos. El efecto sorpresa es lo que marca el éxito del ataque con el que se procuran su alimento.

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