La llegada del gorrión a la Argentina

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♦ EL INMIGRANTE

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ Comencemos reconociendo algo desde el principio: no se sabe a ciencia cierta cómo fue que llegó el gorrión (Passer domesticus) a la Argentina. Se cuenta que a Estados Unidos arribó en la década de 1850, cuando se liberaron en Filadelfia centenares de gorriones para combatir a las orugas que destruían las plantas de huertas y jardines; pero sobre su arribo a nuestro país persisten más dudas.

Hay quienes aseguran que vinieron en tiempos de la conquista de América o cuando comenzaron a establecerse los colonizadores en esta parte del continente, pero naturalistas y estudiosos de los siglos XVIII y principios del XIX, como el sacerdote historiador Padre Lozano o Féliz de Azara o el mismo Alcide d’Orbigny no lo mencionan en sus escritos.

Hay quienes aseguran que lo trajo Sarmiento; otros dicen que llegó en un velero proveniente de Liverpool. Pero aparentemente la historia con mayor fundamento que se cuenta sobre la llegada de nuestro exótico amigo tiene que ver con un famoso nombre ligado al mundo de la cerveza.

Cuentan que fue Emilio Bieckert, un cervecero suizo-alemán el que trajo estas aves en una jaula para, según dicen algunos, tener cerca el recuerdo de su país natal. Su pueblo natal, Barr, en el Alto Rhin, Alemania, y desde ahí habría traído a los animalitos. Pero en la Aduana, para poder desembarcarlos, le exigían el pago de los aforos y gastos de cuarentena que, aparentemente, el extranjero no estuvo dispuesto a pagar. Y entonces fue que los pájaros fueron liberados allí mismo.

Esto ocurrió allá por los inicios de la década de 1870, y los gorriones, ya libres, comenzaron a volar y se ve que fueron ganando apreció a estas tierras, para ellos extrañas.

Echaron raíces en Buenos Aires y comenzaron a  expandirse a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Parece que en ciertos sitios compitieron con aves autóctonas y las desplazaron, como ocurrió con sus parientes, los chingolos (Zonotrichia capensis), aunque hay quienes no están de acuerdo con este punto de vista y argumentan que más que los gorriones fue el progresivo proceso de urbanización el que desplazó a los chingolos y a otras aves autóctonas de muchos ámbitos en los que ahora se aprecia mayoritariamente la presencia del gorrión.

Gorrión, Passer domesticus. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.
Gorrión, Passer domesticus. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

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