La Puna

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♦ UNA CARACTERIZACIÓN AMBIENTAL

♦ Muchas veces, seguramente, hemos escuchado hablar de la Puna, pero qué es lo que designa exactamente esa palabra. Más allá de los preconceptos y de las incomodidades que al ser humano, habituado a alturas más modestas, pudiere ocasionarle este ambiente, a continuación el lector encontrará información sobre algunas características de una región dueña de paisajes espectaculares y especies admirablemente adaptadas para enfrentar circunstancias que a nuestros ojos pueden resultar de una marcada adversidad. Descubramos entonces la Puna.  

Desde algún lugar de la Puna salteña se ve el cono ce un volcán emergiendo en el horizonte. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ La Puna es un territorio en el que confluyen características geológicas y ecológicas muy particulares. Se manifiesta en su porción septentrional, dentro de los límites de la República Argentina, en un rango altitudinal que va típicamente de los 3400 a los 4500 msnm, aunque estos valores difieren según la latitud, disminuyendo hacia el sur. En nuestro país, este ambiente se manifiesta desde la frontera norte de la provincia de Jujuy como continuidad del paisaje conformado por el altiplano boliviano, y se prolonga hasta la provincia de Catamarca, según el criterio clásico empleado, que la extendía hasta la cordillera de San Buenaventura. Sin embargo, otras interpretaciones  prolongan su dominio, como unidad ambiental, incluso hasta algunos sectores ubicados al norte de la provincia de San Juan.

A diferencia del altiplano boliviano, que puede ser definido justamente como un “plano de altura”, la Puna argentina presenta un relieve más quebrado, atravesado por numerosos cordones montañosos –en los que se localizan no pocos volcanes– que delimitan cuencas cerradas que le dan una identidad característica a esos lugares. Este relieve conforma sistemas de drenaje endorreicos, donde se forman los enormes salares y, en algunos casos, espejos de agua de dimensiones variables.

La yareta es un interesante vegetal de las alturas que forma cojines gruesos de intenso verdor. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

El clima es frío y seco. Las precipitaciones, por lo común con grandes dificultades para atravesar la Cordillera Oriental, son, en líneas generales, escasas, pero incluso su ocurrencia desciende desde el noreste hacia el sudoeste. Esto determina de alguna manera la existencia de variaciones que se traducen de modo concreto en el paisaje, ya que si bien al norte y hacia el este del territorio, en la zona de la ciudad de La Quiaca (Jujuy), por ejemplo, las precipitaciones alcanzan los 350 mm anuales, en San Antonio de los Cobres (Salta), bajan hasta los 103 mm, y en el Salar de Pocitos, a los 50 mm, aunque en muchas áreas se presentan años en los que no cae una sola gota sobre la tierra. Es precisamente por ésta circunstancia que se habla de una Puna relativamente húmeda, que a grandes rasgos coincide con la disposición territorial de la provincia de Jujuy, y una Puna seca, que se asienta sobre las provincias de Salta y Catamarca. Sin embargo, algunos autores hablan más bien de una Puna seca al norte y al este y otra desértica al sur y al oeste.

A pesar de la ubicación latitudinal de este territorio, las temperaturas pueden ser muy bajas debido a la influencia que ejerce la altura. En la ciudad de La Quiaca, la temperatura media anual está ubicada en el orden de los 90 C y en San Antonio de los Cobres en 7.50 C, pero en Rivadavia – localidad cabecera del departamento del mismo nombre en la provincia de Salta –, situada más al sur, la media ronda los 230 C, con lo que puede comprenderse el efecto altitudinal sobre la temperatura. Por otra parte, las temperaturas mínimas absolutas pueden llegar a bajar casi hasta por debajo de los – 200 C y amplitudes térmicas diarias del orden de los 350 C son normales, pero se han llegado a registrar oscilaciones entre temperaturas máximas y mínimas absolutas diarias de hasta 43,50 C. Las heladas son, por cierto, muy frecuentes e intensas, y si bien son menos recurrentes en un corto periodo durante el verano, pueden presentarse en cualquier momento del año.

Esta planta de las alturas puneñas nos habla de la dureza de las condiciones imperantes en este ambiente. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

El viento es una presencia constante durante los 12 meses del año. A pesar de que  pueden observarse momentos de calma, es muy común que comience a hacerse sentir sobre todo después del mediodía. Principalmente son frecuentes en los meses del invierno – fundamentalmente en el mes de agosto – y particularmente intensos durante octubre y noviembre. Constituyen una de las causas más importantes de procesos erosivos y, unidos a otros factores – como las grandes diferencias  de temperatura diurna y nocturna, y algunas fuertes tormentas incluso eléctricas, que en ocasiones tienen lugar principalmente sobre las cumbres de los cerros – provocan un acentuado desgaste y fragmentación de las rocas.

Si bien a veces, principalmente durante los meses de junio y julio, las nevadas pueden ser intensas, la nieve falta durante casi todo el año. Existe en este territorio una fuerte irradiación solar y la atmósfera es diáfana, con característicos cielos azules durante el día y noches claras en las que es posible apreciar el conjunto observable de estrellas con espectacular detalle.

Un flamenco andino, Phoenicoparrus andinus, sobrevuela una laguna en la Puna. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Domina aquí la estepa arbustiva, con ejemplares dispersos, como “salpicados” sobre el terreno, y entre los que se destacan la tola, la añagua, la tolilla y la rica-rica; en los bordes y alrededores de los arroyos, vegas y salares aparecen pajonales de gramíneas; y en algunas quebradas surgen elementos arborescentes como la queñoa, particular árbol de las alturas, y el churqui.

Un grupo de queñoas, árboles de las alturas, crece al abrigo de una quebrada en la provincia de Jujuy. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Para saber más:

  • Alonso, Ricardo N. 2008. La Puna argentina – Ensayos geológicos, históricos y geográficos de una región singular. Crisol Ediciones. Salta

  • Cabrera, Angel L. 1976. Regiones fitogeográficas argentinas. Enciclopedia argentina de agricultura y jardinería. Tomo II. Editorial ACME. Buenos Aires.

  • Reboratti, Carlos. 1994. La naturaleza y el hombre en la Puna. Proyecto GTZ – Desarrollo agroforestal en comunidades rurales del noroeste argentino. Salta. Argentina.

  • Rodríguez, Elio Daniel. 2011. Aves de la Puna y los Altos Andes del noroeste de Argentina. Mundo Gráfico Salta Editorial. Salta

 

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