La tucura quebrachera

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♦ ENTRE LOS GRANDES

♦ Una calurosa tarde de verano, una mujer bien vestida llamó a la puerta de la casa de uno de los autores de este artículo. Con expresión grave, rostro adusto y un lacónico “buenas tardes”, levantó hasta la altura del pecho un frasco de vidrio con un pobre insecto atrapado en su interior. Después de recibir la “noticia” de que se trataba simplemente de una “tucura quebrachera” mostró cierta incredulidad, expresando que ella nunca había visto algo parecido, y partió de regreso a su domicilio sin separarse de lo que para ella parecía representar un extraño “trofeo de caza”: un periodista de la TV, convocado por el caso, no tardaría en llegar.

Detalle de la cabeza de una tucura quebrachera, Tropidacris collaris. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez y Claudio Juan Bidau

♦ Quien no está mínimamente al tanto de las maravillas de la entomología, al ver por primera vez una tucura quebrachera (Tropidacris collaris) puede sorprenderse por lo considerable de su tamaño. Pero teniendo en cuenta algunas denominaciones otorgadas  en el transcurso del tiempo por especialistas experimentados a miembros del género Tropidacris, como duxa, grandis, imperialis o prínceps, parece claro que no solo los profanos sino también los expertos han experimentado admiración ante estos insectos. Un ejemplar de la especie, medido por uno de los autores, arrojó una longitud de 11,4 cm desde la cabeza hasta el extremo de las alas plegadas; en el mundo de los insectos dimensiones de este tipo son algo muy considerable.

El tamaño de los seres vivos que habitan la Tierra es muy variable. Una bacteria de Escherichia coli -aunque las hay más pequeñas- mide unos dos micrómetros de longitud -un micrómetro es la millonésima parte de un metro o, dicho en otros términos, la milésima parte de un milímetro-, mientras que una ballena azul llega a los 30 metros (1). Aunque hay especies que presentan gran tamaño -por ejemplo, el insecto palo Phobaeticus chani, encontrado en Borneo, llegó a medir casi 36 cm de longitud corporal (2)-, en términos generales los insectos están dominados por organismos de unos 3 mm de longitud (3), lo que nos permite comprender el porqué de la sorpresa ante la “aparición” de un insecto como la tucura quebrachera, de un tamaño tal que, en el contexto de la clase zoológica a la que pertenece, lo vuelve algo fuera de lo común. En el registro fósil, no obstante, es posible hallar ejemplos de insectos muchos más grandes que los actuales, tal es el caso de los Meganisoptera (posibles ancestros de las libélulas modernas) Meganeura monyi y Meganeuropsis permiana (“insectos grifo”), temibles predadores que vivieron durante el Carbonífero superior y el Pérmico inferior y que alcanzaban más de 70 cm de envergadura alar y 45 cm de longitud (3). Comparada con ellas, el caballito del diablo de puntas negras, Megaloprepus caerulatus, el mayor odonatob que vive en la actualidad en Centro y Sud América (3, 4 y 5), con sus casi 20 cm de envergadura, nos parecería bastante pequeño y hasta puede suceder que “insignificante”. En lo relacionado al orden Orthoptera los saltamontes machos más grandes pertenecen a la especie Tropidacris collaris.

A Petro Sundio, Petri Sundii o Peter Sundais (1725-1786, estudiante doctoral de Carlos Linneo) se debe la primera descripción zoológica de una especie perteneciente a este género, T. cristata. Fue publicada en 1749 en el primer volumen de una obra dedicada a presentar las tesis doctorales de los discípulos de Linneo (6). La autoría de la especie es sin embargo actualmente atribuída a Linneo que publicó la especie ya con el nombre en nomenclatura binomial, en 1758 (7). La nomenclatura de las especies de este pequeño género permaneció empero muy confusa hasta las últimas décadas del siglo XX (8 y 9). A Caspar Stoll se debe la descripción de la especie que nos ocupa en este trabajo, T. collaris. Stoll nació en el Landgraviato de Hesse-Kassel, un Estado independiente en lo que actualmente es Alemania, entre 1725 y 1730. Pasó muchos años de su vida viviendo en La Haya y Amsterdam. Se casó dos veces y tuvo varios hijos. Hacia 1774 se vinculó con Pieter Cramer y el trabajo que éste estaba desarrollando: Mariposas exóticas de tres partes del Mundo: Asia, África y América, según su título en español. Se trataba de una obra monumental, en cuatro volúmenes, que incluía ilustraciones de muchas especies acompañadas de sus correspondientes descripciones. Cramer era un entomólogo y mercader holandés que logró coleccionar una notable muestra de piezas de historia natural, pero murió antes de que el primer volumen estuviera finalizado, y el trabajo de hacer finalmente realidad la obra recayó en Caspar Stoll, por lo que se le considera coautor de la misma; una realización que hoy se ha convertido en un emblema dentro de la historia de la entomología. Además, trabajó con otros grupos de insectos. Murió en diciembre de 1791.

Uno de los autores de este artículo observa de cerca a una tucura quebrachera, Tropidacris collaris. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

El género Tropidacris, cuyos integrantes se encuentran exclusivamente en el Neotrópico, está compuesto por tres especies: T. cristata, T. collaris, y T. descampsi. La última de las especies, T descampsi, es comparativamente más pequeña que las dos anteriores (10), y sólo se conoce para una pequeña región, en Colombia, por dos ejemplares colectados por el entomólogo francés especializado en ortópteros Marius Descamps; se sabe muy poco de esta especie, aunque los datos de que se disponen permiten suponer que vive y se reproduce en lo alto de la copa de los árboles.

Estos ortópteros son conocidos por su tamaño grande y sus alas de colores llamativos, y numerosos especialistas, naturalistas y hasta entusiastas de los insectos los han perseguido para integrarlos a sus colecciones museológicas o particulares. Las especies del género Tropidacris se distribuyen desde el sureste de México hasta el centro de Argentina y se encuentran en formaciones arbóreas o arbustivas, ocupando desde bosques húmedos y densos hasta zonas más abiertas y secas (11). El género hermano, Titanacris, se distribuye desde el sur de México hasta el centro de Sud América, y comprende seis especies arborícolas de gran tamaño (12). No está representado en Argentina.

Tropidacris cristata se distribuye desde el sur de México hasta el norte de Argentina y está representada por tres subespecies correspondientes a diferentes áreas geográficas. T. cristata grandis es, de las tres subespecies de T. cristata, la que alcanza el norte de Argentina, mencionándosela para las provincias de Misiones y Tucumán, con posibilidades de que también ocurra en ciertas regiones de otras provincias argentinas como Formosa, Chaco, y Salta.  Tropidacris collaris está presente en la mayor parte de la América del Sur tropical, al este de los Andes, desde Colombia y Venezuela hasta la región central de Argentina, aproximadamente hasta el paralelo 31 de Latitud Sur (11).

No obstante, aunque tanto T. cristata como T. collaris habitan algunos territorios del norte argentino, hay características morfológicas que las distinguen. Tropidacris cristata es reconocible por su cresta pronotalc, que prosigue en la metazonad, y por el color de sus alas, siempre en tonos de rojo, rosa o naranja. Además, en las antenas el escapoe y el pedicelof (y a veces también la base del flagelog) son verde a marrón, y el flagelo es color marrón oscuro a verde oscuro o negro. Tropidacris collaris, en tanto, no cuenta con cresta en la metazona pronotal, las alas son de coloración azul a verde fuertemente teseladash y las antenas son amarillas. Por lo demás, los ejemplares presentan notorias variaciones especialmente en lo referente a la coloración, sobre todo en los sectores más septentrionales de su distribución (Colombia y Venezuela) (11). Entre otras cosas, hay ejemplares que pueden ser completamente verdes o verdes con tegminas rojizas o completamente pardos. Las alas pueden tener tonalidades entre el verde y el azul y la maculacióni de las tegminas puede ser más o menos marcada. Las antenas en T. collaris son enteramente amarillas (aunque pueden volverse marrones en especímenes mal conservados) (11).

Desde el punto de vista sistemático, la tucura quebrachera, Tropidacris collaris, pertenece a la tribu Tropidacrini, subfamilia Romaleinae, familia Romaleidaej , superfamilia Acridoidea, suborden Caelifera, del orden Orthoptera.

La especie se distribuye por la mayor parte de América del Sur al este de los Andes, desde Colombia y Venezuela hasta el centro de Argentina (11), encontrándosela en áreas boscosas, formaciones arbóreas más secas y más abiertas, y formaciones semiáridas de plantas arbustivas (11) o incluso, como ha registrado uno de nosotros, con menor índice de precipitaciones, como el Parque Nacional Talampaya, en la provincia de La Rioja, situado en la ecorregión del Monte de Sierras y Bolsones, con lluvias anuales que en promedio, para la región, no superan los 150 mm.

Nos parece apropiado indicar en este punto que, aunque comparten gran parte de la distribución (en la mayor parte de America del Sur, T. collaris y T. cristata son simpátricask), hay territorios en los que, mientras T. collaris está presente, T. cristata no, y viceversa. Carbonell (11) indica que T. cristata ocurre, a diferencia de T. collaris, en Centroamérica, laderas occidentales de los Andes en Colombia y Ecuador y algunas islas del Caribe. Afirma además que, aparentemente T. collaris, no  se encuentra presente en estas zonas  debido a barreras geográficas consistentes en elevaciones montañosas o extensiones marinas. No obstante, T. collaris es una especie más generalista en la ocupación del hábitat, ya que también es posible encontrarla, como se explicó, en áreas semiáridas donde T. cristata no existe, lo que le permite extender su distribución en Argentina hasta el centro de la provincia de Córdoba.

Para quien no está familiarizado con la fauna de ortópteros, el aspecto de la tucura quebrachera puede inducir a error, al confundírsela con la langosta voladora, Schistocerca cancellata. T. collaris es una tucura, no una langosta ya que carece de polifenismo de fase y no forma mangas (13). Es por por esta confusión que existe en muchas personas que, por ejemplo, desde septiembre de 2004 pobladores de Córdoba y Santiago del Estero manifestaron su preocupación ante la aparición de individuos de la especie (14). En 2006,  en la zona norte de Córdoba se observaron ninfas de T. collaris, hecho que evidencia la reproducción y cría “en un sitio no detectado antes según los propios lugareños” (14). Por tratarse del área de dispersión natural del insecto, el hecho de que causara sorpresa y preocupación la detección en notorio número de la tucura quebrachera en territorios del norte cordobés, en Chaco, Santiago del Estero y el oeste santafecino, habla tal vez de la existencia de un factor o conjunto de ellos que posiblemente estén favoreciendo la “recuperación” de áreas de distribución por parte de la especie. Frana (14) especuló con la posibilidad de que hicieran sentir su influencia factores como el desmonte, el aumento de las temperaturas mínimas, o la ausencia de sus controladores naturales. En este sentido téngase presente, como ejemplo, que el aguilucho langostero, Buteo swainsoni, que migra cada año desde América del Norte hasta el sur de América del Sur y que es un natural depredador de tucuras y langostas, enfrenta serias amenazas debido, entre otras cosas al uso de plaguicidas en la actividad agrícola, lo que en el verano de 1995-1996 causó la muerte unos 20.000 ejemplares en las pampas argentinas, según la estimación de especialistas norteamericanos (15).

El aumento en las poblaciones de este insecto, provocó a su vez un incremento en los niveles de aplicación de insecticidas para su control (16). Habida cuenta de que habitualmente es confundida con la langosta voladora, Schistocerca cancellata, cuando se observa su presencia en ciertas zonas crece el temor entre las personas por el impacto que pudiera ocasionar en los cultivos. No obstante, si bien tanto ninfas como adultos son considerados polífagos, los individuos de la especie prefieren el follaje duro a las hojas blandas y suculentas, mencionándose que, por ejemplo en la provincia de Tucumán, los ejemplares adultos principalmente, consumen  “quebracho blanco” (Aspidosperma quebracho, Apocynaceae), “quebracho colorado” (Schinopsis sp., Anacardiaceae), “mistol” (Zizyphus mistol, Rhamnaceae) y “algarrobos” (Prosopis spp., Leguminosae) como plantas alimenticias preferidas.

Ilustración original que acompaña la descripción de Gryllus (Locusta) collaris, hoy Tropidacris collaris, por el gran entomólogo y artista holandés Caspar Stoll (1725/1730-1791), publicada en su obra “ Représentation exactement colorée d’après nature des spectres ou phasmes, des mantes, des sauterelles, des grillons, des criquets et des blattes” (Amsterdam, 1813), traducción francesa de su obra original de 1787 “Natuurlijke en naar ‘t leven naauwkeurig gekleurde afbeeldingen en beschryvingen der spooken,….etc., volumen 1”)- La descripción de la especie y la ilustración son del propio Stoll.
Ilustración original que acompaña la descripción de Gryllus (Locusta) dux, hoy Tropidacris cristata dux, por el célebre entomólogo londinense Dru Drury (1724-1803) publicada en el primer volumen de su obra clásica de 1770 “Illustrations of Natural History, wherein are exhibited upwards of 240 figures of Exotic Insects” (pag. 82, lámina 44), Londres. La ilustración fue realizada por el gran artista y entomólogo inglés Moses Harris (1730-1788)

Referencias bibliográficas:

1 – Bonner, J.T. 2006. Why size matters: from bacteria to blue whales. Princeton University Press, Princeton, NJ.

2 – Whitman DW. 2008. The significance of body size in the Orthoptera: a review. Journal of Orthoptera Research, 17(2), 117-134.

3 – McGavin, George. 2002. Entomología esencial. Ariel Ciencia. Barcelona.

4 – Gullan, PJ & Cranston PS. 2014. The insects: an outline of entomology. John Wiley, Oxford, UK.

5 – Grimalsi D & Engel MS.. 2005. Evolution of the insects. Cambridge University Press, Cambridge, UK.

6 – Sundii P. 1749. Surinamensis Grilliana. En: Amoenitates Academicae (Linnaei C, ed.), Vol. I, pp.  487-508, pl. 17. Cornelium Haak, Lugdunum Batavorum.

7 – Linnaei C. 1758. Systema Naturae. Vol. I. 10 Ed. Laurentii Salvii, Holmiae.

8 – Marshall JA. 1983. The Orthopteroid insects described by Linnaeus, with notes on the Linnaeus collection. Zoological Journal of the Linnean Society 78: 375-396.

9 – Carbonell CS. 1984. Nomenclature and systematics of Tropidacris and Eutropidacris (Orthoptera, Acridoidea, Romaleidae). Notulae Naturae 461: 1-11.

10 – Starr, Christopher K. Observaciones de campo de tropidacris collaris (orthoptera: romaleidae) Living World 1998-98: 46-47

11 – Carbonell, Carlos S. Revisión del género neotropical Tropidacris (Orthoptera, Acridoidea, Romaleidae, Romaleinae). Proceedings of The Academy of Natural Sciences of Philadelphia 138(2): 366-402, 1986.

12 – Descamps M. & Carbonell CS. 1985. Revision of the neotropical arboreal Genus titanacris (Orthoptera, Acridoidea, Romaleidae). Annales de la Société entomologique de France 21: 259-285.

13 – Bidau, CJ y Rodríguez ED. La langosta voladora en Salta: ¿un huésped incómodo?  https://noroestesalvaje.com.ar/la-langosta-voladora-en-salta/

14 – Frana, Jorge. La langosta que no es tal. Diario El Litoral. Sábado 3 de febrero de 2007.

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2007/02/03/laregion/REG-11.html

15 – Zaccagnini, M. E. 1996. S.O.S. Aguilucho Langostero. Campo y Tecnología, INTA. 29:6-8

http://www.produccion-animal.com.ar/fauna/Fauna_aves/04-sos_aguilucho_langostero.pdf

16 – Lange, Carlos E; Bardi, Christian; Plischuk, Santiago. Infectividad de Paranosema locustae (Microsporidia) en la “tucura quebrachera” Tropidacris collaris (Orthoptera: Romaleidae) en laboratorio. Revista de la Sociedad Entomológica Argentina 67 (3-4): 151-155, 2008.

http://www.scielo.org.ar/pdf/rsea/v67n3-4/v67n3-4a22.pdf

Notas:

a – De las formas descriptas, dux fue una de las primeras: Gryllus (locusta) dux, por Drury, 1770. Actualmente corresponde a la subespecie Tropidacris cristata dux.

b – Odonata es el orden que incluye a los aguaciles y libélulas actuales)

c – El pronoto es la cubierta dorsal del primer segmento del tórax.

d – La metazona es una de las dos partes en que se divide dorsalmente el disco del pronoto. La más próxima a la cabeza se denomina prozona.

e  –  El  escapo es el segmento basal de las antenas.

f – El pedicelo  es el segundo segmento de las antenas.

g – El flagelo es el conjunto de segmentos de las antenas sin contar el escapo ni el pedicelo.

h – El término teselado hace referencia a una regularidad o patrón de figuras sobre una superficie.

i – Maculación es el patrón de manchas.

j – Romaleidae es una familia de Acridoidea de origen sudamericano cuyas aproximadamente 500 especies se distribuyen desde el centro de los Estados Unidos hasta Tierra del Fuego, siendo muy abundantes y diversas en los trópicos.  Los romaleidos presentan antenas más largas que los fémures anteriores y oídos timpánicos en el primer segmento abdominal. Pueden ser distinguidos de los Pyrgomorphidae, superficialmente parecidos, por su fastigio (superficie dorsal de la cabeza anterior a los ojos) no dividido, y de otros saltamontes por el hecho de que la última espina externa inmóvil de la tibia posterior (no la espina articulada) está localizada en el extremo y de ninguna forma antes de él. Muchos presentan coloración llamativa. Existen dos subfamilias, muy diferentes en morfología y hábitos. Los Romaleinae, que presentan un mecanismo estridulatorio en las alas único entre los Orthoptera, son un grupo muy diverso de saltamontes grandes que frecuentemente se alimentan de plantas tóxicas como las solanáceas. Las ninfas, por lo general, viven en grupos que llaman la atención, ente otras cosas por sus coloraciones brillantes. Dicha coloración es aposemática. Advierte a los predadores potenciales de la no palatabilidad de estos insectos, que acumulan sustancias tóxicas de los vegetales de que se alimentan. Habitan todo tipo de ambientes, encontrándoselos tanto en sitios secos y desérticos como en la copa de árboles de la selva lluviosa. En general, todos los saltamontes grandes de Argentina (excepto los Acrididae del género Schistocerca) pertenecen a esta subfamilia. Los Bactrophorinae son saltamontes generalmente rechonchos, de tamaño medio a pequeño, con ojos prominentes globulares y no tienen mecanismo estridulatorio. El segundo segmento de los tarsos posteriores es muy largo. Presentan antenas extensas y la parte ventral del abdomen frecuentemente tiene un fleco de setas. La mayoría no puede volar, tienen alas muy reducidas (micrópteros) o carecen de ellas (ápteros) y son arborícolas. En Argentina se encuentran 33 especies en 10 géneros de la subfamilia Romaleinae. Alcamenes, Chromacris, Coryacris, Diponthus, Gurneyacris, Prionolopha, Staleochlora, Tropidacris, Xyleus y Zoniopoda. La provincia de Salta posee una muy buena representación de esta familia ya que en ella se encuentran 17 especies en nueve géneros.

k – Simpátricas son especies que ocupan una misma área geográfica.

 

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