♦ Dante Apaza, fotógrafo de naturaleza /


♦ Dante Apaza es fotógrafo de naturaleza y ha logrado imágenes excepcionales de animales en su hábitat. En esta entrevista nos cuenta cómo lo hace y qué equipo prefiere. Además, nos habla de  sus próximos desafíos.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ -Recorriste muchos lugares, cámara en mano, fotografiando la naturaleza, y seguramente tenés posibilidades de establecer algunas comparaciones, entonces ¿qué destacarías como valores esenciales del noroeste argentino para que se convierta en un destino más elegido en el futuro cercano por profesionales y aficionados a la fotografía de vida salvaje?

Cuando viajás, aprendés a comparar y valorar temas que para nosotros son comunes, como caminar por pueblitos del NOA, cámara en mano, sin ninguna preocupación. Por el lado de la fotografía de naturaleza, los paisajes que tenemos van desde la Puna hasta las Yungas y la diversidad de colores y texturas que eso aporta a las fotografías es increíble, por eso creo que el norte argentino tiene un gran potencial de desarrollo. Merece un párrafo aparte la gran diversidad de fauna que tiene esta región, especialmente en lo referido a aves, por esta misma característica geografía que mencionaba, la variedad de aves que podemos fotografiar es increíble y eso se valora muchísimo a nivel internacional al elegir un destino. Creo que desarrollando infraestructura acorde a lo que existe en otros lugares del mundo y que no necesariamente implica inversiones millonarias, podríamos trasformar toda la región en un referente para los fotógrafos de naturaleza como lo logró el Iberá en Argentina, o Pantanal en Brasil. Estos dos casos son muy interesantes para tomarlos como modelos de desarrollo sustentable, por sus puntos en común, y para aplicarlos en nuestra región.

Pepitero colorado, Pseudosaltator rufiventris. Foto: Dante Apaza

 -Me imagino que en torno a esto que voy a preguntarte hay muchas opiniones y demasiados gustos, pero, en líneas generales ¿qué busca un fotógrafo de naturaleza?

Básicamente busca fauna y paisajes, poder estar inserto en la naturaleza no como un simple espectador sino adentrarse, recorrer, sentirse parte. Busca especies que se vean solo en un determinado lugar, o paisajes que aporten en colores y texturas. Para lograr todo eso es necesario infraestructura, guías especializados, caminos, sendas de trekking, hoteles cómodos para descansar, no necesariamente lujosos pero sí que brinden comodidad porque las jornadas normalmente son intensas, de muchas horas, y en algunos casos de mucho recorrido.

 -Dentro del campo de la fotografía de naturaleza ¿qué es lo que más te gusta hacer: ¿paisaje, fauna, macrofotografía?

Fauna es lo que más me gusta por el desafío que conlleva buscar una especie, estudiarla previamente, analizar su zona, sus costumbres, planificar la foto que me gustaría lograr, a veces intentarla por horas y tener que volver otro día porque nunca apareció el “modelo” a fotografiar. Disfruto no solamente lograr la foto sino estar sentado en una piedra por horas escuchando solamente un arroyo correr, o tener la posibilidad de ver en total libertad un yagüareté caminado por sus dominios o un oso hormiguero enorme alimentándose en un termitero, por mencionar solo algunos ejemplos. Creo que por todo eso la fotografía de fauna es la que más disfruto. También me gusta mucho hacer fotografía de paisajes; siempre voy con un gran angular en una segunda cámara para registrar el entorno en donde estoy. La fotografía de paisajes logra atraparme cuando me sorprende con sus momentos únicos; por dar un ejemplo, el Cono de Arita en la puna salteña. Aunque muchos de nosotros lo vimos, por la posición del sol cuando lo ilumina con los últimos rayos del día, en el atardecer de verano, el cielo toma colores increíbles que deslumbran hasta al más avezado. Momentos como esos son los que me gusta registrar en la fotografía de paisajes y en nuestra región tenemos un potencial enorme por su magnífica diversidad.

El Cono de Arita, en la puna salteña, en una vista espectacular. Fotografía: Dante Apaza

-¿Cómo te formaste en fotografía y cómo comenzaste a incursionar en la fotografía de vida salvaje?

Siempre me gustó la fotografía desde chico, mi padre tenía una Olympus 35 (que hoy conservo como un tesoro) en la que me dejaba meter mano y me guio en los primeros pasos. Siempre sacaba fotos, pero las típicas de familia en vacaciones; hasta que hace unos años me decidí a tomar varios cursos de fotografía con profesionales de Salta y de otros lugares del país. Ya me estaba interesando mejorar en cuanto a la técnica a aplicar y por eso quería entender bien qué podía hacer con mi cámara. Entendido eso, salí a buscar mi camino y ver qué rama de la fotografía disfrutaba más; creo que por mi forma de ser y costumbres, eso de viajar, caminar, meterme en la naturaleza, escalar, recorrer, la fotografía de vida salvaje me gustaba mucho y se fue dando naturalmente. Ossian Lindholm, uno de mis profesores, hacía fotografía de naturaleza y con él hicimos algunos viajes juntos, eso terminó de convencerme de que lo que quería hacer, definitivamente, era fotografía de naturaleza, no solo por las fotos; en este camino aprendí a relacionarme de otra manera con el medio ambiente, a veces dejo la cámara de lado y solamente me pongo a disfrutar un paisaje inmenso, maravilloso o una especie que no había visto antes; en eso Ossian ayudó muchísimo a transformarme en un apasionado de la naturaleza. En lo referido a técnica de fotografía de naturaleza me ayudó mucho un amigo de Buenos Aires que ya es un salteño adoptado, excelente fotógrafo, artesano y amigo; se llama Gabriel Núñez. Con él aprendí a no conformarme con una foto y siempre ir por más, entendí cómo sacarle técnicamente mayor provecho a una misma situación, buscar la posición correcta, la luz, el encuadre, el fondo, la posición de las aves, etc.

-¿Cuál crees que ha sido hasta ahora tu mayor logro en este campo de la fotografía?

Con algunas fotos, me escribieron amigos y otras personas que no conocía, contándome qué habían sentido con una foto mía, qué había despertado en ellos, los recuerdos que les trajo o la emoción que les había provocado; creo que ese es el mayor logro de un fotógrafo. También tuve premios en varios concursos de fotografía y una foto mía fue seleccionada en el sitio de National Geographic en español, es una foto que me gusta mucho. Es una toma de un yaguareté hembra con un cachorro haciéndose mimos a la orilla de un río, ver esa escena me fascinó, poder fotografiarla luego de esperar por horas que bajen de una pequeña barranca fue muy desafiante y que sea esa foto la seleccionada por National Geographic, sin dudas, terminó de coronar ese derrotero de emociones.

-¿Qué equipo usabas cuando comenzaste a fotografiar naturaleza y cuál es tu preferencia en la actualidad?

Lo primero que usé fue una Nikon D90 y un lente Nikon 70-300mm; con eso hice mis primeras armas en naturaleza, después vino una D7000 y una D7100. El cambio grande fue a full frame con mi primera D4 que después reemplacé por una D4s, aunque ahora ya uso una Nikon D5. Actualmente, me gusta usar un lente fijo Nikon 600mm f4 con la full frame y un zoom Nikon 200-500mm con una D500 que es sensor DX cuando estoy en zona de mucha fauna, por ejemplo, mi último viaje a Pantanal, en Brasil. Si la zona es más de paisajes una de las cámaras lleva indefectiblemente un gran angular, el que me gusta mucho es el Nikon 14-24mm f2.8, dependiendo del tipo de paisaje. También incorporé una cámara mirror less Sony Alfa 6000 porque creo que es una tecnología que hay que tener en cuenta en el mediano plazo por el nivel de avance que está teniendo.

-¿En qué lugar, dentro del noroeste argentino, te sentís más cómodo tomando fotografías?

Me gusta mucho la puna de Salta, Jujuy y Catamarca, creo que tiene lugares increíbles desde el punto de vista de la fotografía de paisaje y variedad de fauna en lo que a especies se refiere. Y la diversidad de las Yungas, sin dudas, me cautiva por la cantidad de especies que podemos encontrar. Esa región guarda un tesoro, tiene la mayor población de yagüaretés de Argentina, eso le da un plus muy importante. Creo que esos son mis lugares favoritos para fotografías en la región.

-¿Cómo va a seguir tu actividad, cuáles son tus desafíos futuros dentro del campo de la fotografía de vida salvaje?

Arranco el año volviendo a los Esteros del Iberá en Corrientes un lugar al que siempre me gusta ir, es un humedal que vale la pena conocer y cita obligada de todo fotógrafo de naturaleza de la región. A fines de junio, viajaré a Alaska a intentar fotografiar los osos pardos y águilas calvas; es un viaje que vengo planificando con mucho tiempo, por las temperaturas extremas y el momento de desove del salmón en la zona. Para más adelante, estoy analizando la posibilidad de volver a las islas Galápagos o a Pantanal, si bien son dos destinos en los que ya estuve, me parecen increíbles para la fotografía de naturaleza. En lo local, tengo en la cabeza algunas fotos nocturnas en lugares icónicos de la región que me gustaría realizar y zonas nuevas para explorar en lo que a fauna se refiere, así que seguro el 2017 va a ser un año intenso. Y el desafío que siempre está presente en todo fotógrafo es alguna publicación de un libro…

-La gente tiene determinadas ideas acerca de la fotografía de naturaleza. La mayoría me parece que considera que es necesario un súper equipo, muy costoso, para incursionar en esta actividad ¿qué les dirías?

Que se puede arrancar con una cámara no muy cara y un lente de kit y hacer excelentes fotos de paisajes o empezar con un teleobjetivo barato y llegar a 300mm y hacer fotografía de fauna. Hoy, con el avance tecnológico, es mucho más accesible una cámara con excelentes prestaciones, la clave está en sacarle el mayor provecho a la misma y creo que ahí está la mayor debilidad en los que recién comienzan. Recomiendo tomar cursos para aprender cómo sacarle el mayor rendimiento a la herramienta que tenemos y aprender a usarla. El paso siguiente y clave en esta rama de fotografía es salir y buscar, no hay otra forma de perfeccionamiento que no sea la práctica constante y en eso nuestra región es sumamente generosa, uno encuentra naturaleza en todos lados.

-¿Que ideas o conceptos transmitirías a los que recién se inician en esta especialidad fotográfica?

Quienes se dediquen a esta rama de la fotografía y se apasionen, van a disfrutar no solo la foto que saquen sino todo el trayecto que los llevó a lograrla y si no la logran van a disfrutar la aventura de haberlo intentado, creo que esa es la clave en este tipo de fotos, todo lo que lleva asociado, la planificación, el viaje, el estudio de la locación, compartir esos momentos con amigos, compartir con gente nueva, costumbres nuevas y conocer también lugares maravillosos. Cuando uno conoce la naturaleza aprende también a cuidarla y se la disfruta de otra manera; es un cambio que va más allá del simple hecho de sacar fotos. Una vez leí una frase que me quedó grabada: “Solo lo que se conoce, se ama y lo que se ama, se conserva”. La fotografía de naturaleza ayuda y mucho en este camino.

El fotógrafo de naturaleza esperando el momento para “capturar” una imagen. Fotografía: Gentileza de Dante Apaza

 

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