Los carádridos

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♦ CHORLOS, CHORLITOS Y TEROS

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ Fotografías de Martín R. de la Peña, Hernando Cayo y Elio Daniel Rodríguez.

♦ 30 – 06 – 2019

Tero común, Vanellus chilensis. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ La palabra “cosmopolita” proviene de dos términos griegos que, juntos, significan “ciudadano del mundo”, y es así como se puede considerar a los carádridos;  incluso podríamos sumarle la hermosa definición de la palabra que da el Diccionario general etimológico de la lengua española (Echegaray, 1887), es decir, “el que considera a todo el mundo como patria suya”. Porque estas aves, integrantes de una familia que incluye especies  que se caracterizan por llevar a cabo algunas de las migraciones más extensas del mundo,  volando de hemisferio a hemisferio todos los años, habitan todos los continentes a excepción, solamente, de la Antártida.

La familia, cuyos integrantes reciben los nombres de chorlos, chorlitos, avefrías o teros, entre otros, se conforma con aves de pequeño a mediano tamaño y entre sus principales características físicas cabe mencionar el pico en general relativamente corto, patas de longitud media o más bien larga, cabezas proporcionalmente grandes y cuerpos gruesos.

Tienen una alimentación fundamentalmente carnívora, consumiendo gran cantidad de pequeños invertebrados, más algún muy pequeño vertebrado, y complementan su dieta con algunos alimentos de origen vegetal.

El número de especies mencionadas modernamente para la Argentina varía entre las 12 y las 14. Mazar Barnett y Pearman (2001) citan 12 especies;  en  “Citas, observaciones y distribución de las aves argentinas” (2012), De la Peña brinda datos para 13 especies en nuestro país, y el mismo autor, algunos años más tarde, en “Aves Argentinas: descripción, comportamiento, reproducción y distribución – Charadriidae a Trochilidae”, se refiere a 14 especies, incorporando a la lista al chorlito mongol, Charadrius mongolus, que fue observado, por primera vez para América del Sur,  en marzo de 2011 en Punta Rasa, provincia de Buenos Aires (Le Neve y Manzione, 2011).

Chorlo pampa, Pluvialis dominica. Fotografía: Gentileza Hernando Cayo.

Las denominadas avefrías o teros, del género Vanellus, son comparativamente grandes en relación a las demás aves de la familia, pero sus cabezas son proporcionalmente menores y sus patas más largas que las del resto de los integrantes de la familia. Tienen las alas redondeadas, presentan coloraciones vistosas y cuentan con prominencias óseas y a veces espolones alares visibles en la articulación carpiana, en la parte delantera del ala. En algunas especies, se presentan carnosidades prominentes o que cuelgan de sus caras. Tienen característicos contrastes blancos y negros en las alas y muchas veces también en el cuerpo, y su vuelo es pesado y algo lento.  Estas aves tienen menor dependencia del medio acuático que otros carádridos, como es el caso de nuestro tero común (Vanellus chilensis)  y muy usualmente se las encuentra en campos de pastos cortos o incluso tierras aradas.

Los chorlos del género Pluvialis conforman un grupo constituido por cuatro especies que realizan grandes migraciones y  que se reproducen principalmente en las regiones árticas. Dorsalmente los plumajes se presentan moteados o salpicados, mientras que en el plumaje reproductivo, las partes ventrales  se vuelven extensamente negras. De las cuatro especies existentes en el mundo, dos habitan Argentina, el chorlo pampa, Pluvialis dominica, cuya presencia se restringe a la temporada cálida, pero que es difícil de observar, y el chorlo ártico, Pluvialis squatarola,  observado en la provincia de Jujuy.

Los chorlitos -o chorlitejos- conforman un grupo variado constituido por las aves del género Charadrius más una serie de géneros conformados por una sola especie, que muestran similitudes con aquel y que probablemente están estrechamente relacionados. Presentan diversos patrones de migración; los hay que nidifican en la región patagónica en primavera y verano y luego se desplazan a latitudes algo más bajas para permanecer allí durante otoño e invierno. Es el caso del chorlito pecho canela, Charadrius modestus, que en los meses fríos, después de criar en el sur del país, vuela con rumbo  norte, llegando en sus desplazamientos hasta las provincias de Córdoba y Corrientes. Hay especies que nidifican en el hemisferio norte y vuelan hasta Argentina en primavera y verano, como el chorlito palmado, Charadrius semipalmatus. Y están también las que no realizan desplazamientos, como el chorlito puneño, Charadrius alticola.

Chorlito puneño, Charadrius alticola. Fotografía: Gentileza Hernando Cayo.

Bibliografía:

  • Barcia, Roque y Echegaray, Eduardo de. 1887. Diccionario general etimológico de la lengua española. Tomo II. J. M. Faquineto. Madrid.
  • De la Peña, Martín R. 2012. Citas, observaciones y distribución de las aves argentinas: Informe preliminar. Ediciones Biológica. Santa Fe.
  • De la Peña, Martín R. 2016. Aves argentinas: descripción, comportamiento, reproducción y distribución. Charadriidae a Trochilidae.  Comunicaciones del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Florentino Ameghino” (Nueva serie). Vol. 20, Nº 1. Santa Fe.
  • Hayman, Peter; Marchant, John y Prater, Tony. 1986. Shorebirds: An identification guide to the waders of the world. Croom Helm. Surry Hills, Australia.
  • Mazar Barnett, Juan y Pearman, Mark. 2001. Lista comentada de las aves argentinas. Lynx Edicions. Barcelona.
  • Narosky, Tito y Yzurieta, Darío. 2010. Aves de Argentina y Uruguay: Guía de identificación. Vazquez Mazzini Editores. Buenos Aires.

 

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