Reserva Los Cóndores: ¡Que sea una realidad!

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Cóndor andino. Vultur gryphus. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

♦ PERSIGUIENDO UN SUEÑO EN LA QUEBRADA DE ABLOMÉ

♦ Por Raul Enrique Mahr

En los aleros rocosos de la zona se pueden apreciar elocuentes manifestaciones artísticas de los antiguos habitantes de la región. Fotografía: Raúl E. Mahr.
En los aleros rocosos de la zona se pueden apreciar elocuentes manifestaciones artísticas de los antiguos habitantes de la región. Fotografía: Raúl E. Mahr.

♦ El lugar

Como la mayoría de ustedes sabe, soy solo un poblador que desde hace 45 años trabaja en la zona del dique Cabra Corral, y tuve la suerte de ser uno de los primeros en ver las pinturas rupestres de Ablomé, allá por el año 1976; en ese momento, estaban intactas y el lugar era prácticamente inaccesible. Las pinturas que los indios guachipas habían estampado en los aleros de las rocas eran los mudos testigos de una naturaleza virgen sólo sobrevolada por cóndores, cuyas condoreras aún se encuentran en lo alto de las montañas. De hecho, creo que es interesante que sepan que también los cóndores sirvieron como motivos de las pinturas, ya que los indígenas los veneraban.

Antes de que se creara el dique, el rio Guachipas, que discurría por allí,  transformaba el lugar en un pantano que impedía el cruce, aún a los tractores. Este hecho, sumado a lo escarpado y pedregoso de la zona –que impidió el desmonte– fueron las razones por las que el lugar se mantuvo sin ser utilizado por el hombre, lo que posibilitó la conservación  de la flora y la fauna que hoy todavía podemos apreciar.

​Posteriormente, con la creación del embalse, la zona sufrió una transformación; la proximidad del agua produjo una radical modificación del lugar; proliferaron las tortugas de agua, los coipos o miquilos y una muy importante diversidad de aves acuáticas fue llegando a la zona. En Ablomé encontraron un sitio más o menos protegido, ya que los árboles, cuyas ramas emergían secas del terreno inundado, impidieron a los pescadores y esquiadores acuáticos internarse en sus costas. De allí que el lugar sea utilizado por la fauna actual para procrear y podamos ver en primavera cientos de pichones de diferentes especies.

La destrucción

Con el correr del tiempo, seres insensibles e incapaces de valorar el legado histórico y natural de este sitio maravilloso, fueron destruyendo el lugar, constante y sistemáticamente. Las fotos y películas que registré oportunamente atestiguan lo que digo.

Lanchas, catamaranes y motos de agua se internan en la zona sin ningún reparo y algunos, hasta han tomado como entretenimiento embestir a los patos. He sacado fotos de tortugas con anzuelos en sus bocas; he visto catamaranes usando los árboles hundidos en el lugar para leña, y utilizar los aleros donde se encuentran las históricas pinturas para dormir o encender fuego debajo de ellas.

Una de las condoreras que pueden observarse en las escarpadas laderas de los cerros del lugar. Fotografía: Raúl E. Mahr.
Una de las condoreras que pueden observarse en las escarpadas laderas de los cerros del lugar. Fotografía: Raúl E. Mahr.

La propuesta

​Ver la destrucción desarrollándose prácticamente delante de mis ojos hizo nacer en mí la necesidad de preservar este lugar rico por su historia y por su naturaleza. Esto me llevó a tratar de lograr que la quebrada de Ablomé se  transformara en una reserva de la provincia.

Presenté un pedido formal con mi proyecto el 31 de julio de 2007 en la Secretaria de Turismo de la Provincia y en la Secretaria de Recursos Naturales. la carpeta deambuló por las más variadas oficinas gubernamentales; nadie se opuso a mi pedido, es más, obtuvo la aprobación de las mencionadas secretarías y de la Dirección de Patrimonio de la Provincia. No puso objeción la Secretaría de Recursos Hídrícos y las autoridades del Museo Antropológico vieron con agrado la posibilidad de preservación de las pinturas. También dirigentes políticos se han interesado; se han comunicado conmigo la diputada Virginia Cornejo y la senadora  Sonia Escudero. Sin embargo, jamás pude lograr que lo propuesto se concretara.

¿En qué consiste lo que propongo? En declarar área protegida el lugar por debajo de la cota 1042 msnm. Esa superficie es propiedad del estado y mi pedido no le costaría dinero a las arcas del gobierno, muy por el contrario le redituaría ingresos importantes, pues la concesión podría ser privatizada.

​El segundo paso debe ser imponer veda de pesca y caza en la quebrada de Ablomé. Los buenos pescadores no verán con desagrado que esto suceda pues no es un lugar bueno para la pesca y sólo molestará a quienes gustan de depredar con redes o cazar los animlaes que frecuentan la zona, como charatas, corzuelas, quirquinchos o pumas.

Los jóvenes de Moldes deben ser los encargados de la reserva, bajo la figura de guarda-parques provinciales encargados de cuidar el lugar y de guiar a los turistas, aunque es imprescindible para ello la previa capacitación de estas personas. Es muy importante que cada vez que una embarcación desee entrar a la quebrada deba llevar obligatoriamente  a bordo uno de estos guarda-parques, ya que sólo así podrá evitarse que personas inescrupulosas maten animales, dañen las pinturas o la naturaleza. Además, esto mostrará a los visitantes el valor que los salteños le damos al lugar y en qué se invierte lo que el propio visitante paga.

Para Coronel Moldes y Guachipas, tener esta reserva será importante desde el punto de vista económico, social y cultural ya que se necesitarán embarcaciones seguras para llevar la gente que querrá conocer esta nueva reserva de la provincia de Salta, los tripulantes tendrán que ser de Moldes o Guachipas como requisito indispensable, la folletería podrá llevar un logo que los niños de los colegios de estos municipios crearán, se deberá colocar cartelera alusiva a la reserva y los edificios públicos se podrán decorar con imágenes de las pinturas rupestres, ambos municipios podrán encargarse de la confección de CDs o vídeos para ser distribuidos en los restaurantes y hoteles,  no solo de la zona sino también en toda la provincia, el Ministerio de Educación deberá tratar de que, al menos en  los municipios de El Carril , Moldes, La Viña y Guachipas, se enseñe todo lo referido al tema Ablomé, lo que puede hacerse a través de cartillas confeccionadas por arqueólogos, antropólogos e historiadores, y así los niños del lugar conocerán de sus ancestros.

Como consecuencia de lo mencionado, los canales de televisión y los reporteros de las revistas dedicadas a la naturaleza y a la historia nos visitarán y difundirán la existencia de la reserva, lo que, sin dudas redundará en nosotros los pobladores del lugar, que veremos aumentar nuestro trabajo. Cualquiera que haya viajado un poco sabe que para acceder a los sitios arqueológicos de cualquier parte del mundo o más cerca aún los de Latinoamérica como Machu Pichu,  en el Perú, o Tikal, en Guatemala, se paga no solo por el acceso sino también por los transporte para llegar hasta el lugar, los expendedores de comidas y bebidas trabajan sin descanso, los turistas parten llenos de souvenirs y recuerdos de la zona y los hoteles siempre están completos.

Por todo lo expuesto, es que sostengo que éste es el cambio que se necesita en Moldes. La llave para hacerlo es la Reserva de Ablomé que me gustaría que se llamara Reserva Los Cóndores.

​Pero las buenas intenciones no son suficientes. Si la reserva se concreta tendremos que aunar más esfuerzos para que la misma perdure en el tiempo y se convierta en una fuente genuina de ingresos.  Es importante que nuestros hijos o nietos  vivan su tierra y no que se tengan que conformar con ver fotos del lugar porque no fuimos capaces de salvar algo tan pequeño pero tan valioso.

Para concluir, quiero invitar a todos los moldeños que no conozcan Ablomé a que lo hagan ahora, ya que si no logramos nuestro objetivo los depredadores lo destruirán.

Tortugas acuáticas exponiéndose al sol. Fotografía: Raúl E. Mahr.
Tortugas acuáticas exponiéndose al sol. Fotografía: Raúl E. Mahr.

 

 

 

2 COMENTARIOS

  1. Ojala que se logre realizar la reserva en Ablomé. No solo para preservar las pinturas rupestres, sino para aprovechar economicamente con los turistas y antropologos.

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