Fotografía: Gentileza Sergio A. Salvador.

♦ ALLÁ POR 1983

♦ Sergio A. Salvador es Ornitólogo de Campo de vasta experiencia, autor de los libros Nidificación de aves argentinas – Tyrannidae (1998), junto a Tito Narosky, y Manual de alimentación de las aves argentinas (2010), junto a Martín R. de la Peña, y ha escrito decenas de artículos sobre la vida de las aves aparecidos en diversas publicaciones científicas. A continuación, pone  a consideración del lector algunos de sus recuerdos  de un viaje efectuado al noroeste en 1983, y que, según él mismo confiesa, lo marcó para siempre.

Fotografía: Gentileza Sergio A. Salvador.

♦ Por Sergio A. Salvador

♦ 27 – 01 – 2018

♦ En realidad, ya con anterioridad  había llegado hasta la región noroeste. El primero fue una década antes, en 1973, de viaje de estudio, a los 17 años. En esa época, ya era un apasionado de la naturaleza, y sobre todo de la fauna, pero sin ninguna formación.

Este viaje, sus paisajes y su gente, me marcaron de alguna forma, y para siempre. La inmensidad, lo agreste y rústico de la vegetación, la dureza de los rasgos de sus habitantes, y sus costumbres. Era evidente un contraste muy grande con mi provincia de Córdoba y esto se tradujo en un afecto por la región que ha perdurado hasta el presente.

El viaje del ‘83, fue mi primer viaje de investigación. Lo realicé junto a Tito Narosky y mi hermano Lucio. Estaba lleno de expectativas. Por aquellos tiempos no era mucha la información publicada sobre las aves de la Puna y Prepuna, sobre todo de sus costumbres y biología.

Años antes habíamos hecho una campaña a los Bañados de Figueroa, en Santiago del Estero, junto a Claes Olrog, Manuel Nores y Darío Yzurieta. En el campamento, después de cenar, solía charlar mucho con Olrog. Quería aprovechas cada instante, al lado del que, consideraba, era el maestro de todos. Un ser extraordinario y de una humildad envidiable. Recuerdo que cuando me relataba sus experiencias en la Puna y lagunas andinas, ansiaba recorrer esos lugares, pero esta vez con prismático y libreta en mano…

Al llegar a Salta visitamos, y conocí personalmente, a Gunnar Höy en el Museo de Ciencias Naturales, y a Francisco Contino, en su casa; con ambos solo había tenido contacto por correspondencia.

De Salta nos dirigimos a Jujuy, por el camino de cornisa, y nos instalamos en Humahuaca, que fue base de operaciones. Desde allí, visitamos muchas localidades y ambientes. Fue un viaje apasionante, todo era novedoso para mí. En uno de los recorridos llegamos hasta Aparzo, que no conocía, entonces un pequeño caserío en medio de tan extraordinario paisaje. Me consideré un privilegiado, y creo que lo fui.

Un viaje, en su conjunto, lleno de novedades. Pude conocer muchas aves, y tuvimos la suerte de encontrar nidos, que eran desconocidos para la ciencia, como el del jilguero oliváceo (Sicalis olivascens), el del piquitodeoro grande (Catamenia inornata) y el del cabecitanegra picudo (Sporagra crassirostris).

Con posterioridad he realizado muchos viajes por el NOA, en compañía de Manuel Nores y Darío Yzurieta, o de Rosendo Fraga, o de mi esposa Mónica. Todos fueron placenteros y siguieron sumando novedades y hallazgos inéditos. Pero ese viaje de hace 35 años es del que tengo los mayores y más gratos recuerdos.

Fotografía: Gentileza Sergio A. Salvador.

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