Serpientes del noroeste argentino

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♦ ENTREVISTA AL HERPETÓLOGO GUSTAVO J. SCROCCHI

♦ Gustavo J. Scrocchi es doctor en biología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), ha publicado decenas de trabajos científicos y de divulgación sobre anatomía, distribución y sistemática de serpientes, principalmente de Argentina, y es autor del libro “Serpientes del noroeste argentino”. Entre 1992 y 2002 fue presidente de la Asociación Herpetológica Argentina y es referente del Instituto de Herpetología de la Fundación Miguel Lillo. En la siguiente entrevista nos habla sobre los inicios de su actividad, algunos aspectos relacionados con  las serpientes que habitan el NOA y los peligros que las amenazan.

Gustavo J. Scrocchi es doctor en biología y herpetólogo. Fotografía: Gentileza Gustavo J. Scrocchi.

♦ Entrevista por Elio Daniel Rodríguez

♦ Fotografías por  Gustavo J. Scrocchi

¿Cómo nació su dedicación a la herpetología?

Desde chico me interesaron las plantas y animales. Cuando entré a la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT pensaba en estudiar los peces, pero en realidad mi gusto por casi cualquier planta o “bicho”, hacía que cada grupo nuevo que conocía en las clases me resultara atrayente. Finalmente, en julio de 1974 (año en que ingresé a la Facultad), acompañé a un grupo de estudiantes que estaban en los cursos finales a un trabajo de campo. Uno de los que participó en ese viaje ya estaba trabajando con peces y fue quien me presentó al que fue mi Maestro, el Dr. Raymond F. Laurent, herpetólogo belga, que estaba a cargo de las colecciones de peces, anfibios y reptiles. Comencé a realizar tareas ad-honorem en la colección y el Dr. Laurent siempre nos daba trabajos o nos comentaba sobre lo que estaba haciendo en herpetología. Finalmente, cerca de fin de ese año, comencé a trabajar ya con algunas cosas de ranas y a principios de 1975 obtuve un cargo de ayudante de la colección herpetológica y ya me dediqué a ese tema. Por otra parte, tengo que aclarar que si bien mi trabajo es principalmente con serpientes, nunca dejaron de interesarme otros temas… Debido al interés de dos de mis alumnas, trabajamos con ellas en ecología de lagartijas,  trabajé un corto periodo con mamíferos y desde hace un tiempo estoy dedicando parte de mi tiempo al estudio de las orquídeas del NOA, las cuales también me interesaron desde que me regalaron la primera en 1975 (hoy tengo una colección de varios cientos en casa).

¿Qué nivel de conocimiento tenemos sobre las especies de ofidios que habitan Argentina y nuestra región noroeste?

Respecto a qué especies hay en nuestro país y cuál es su distribución, tenemos bastante claro el panorama, aunque sabemos que puede haber novedades o cambios en lo que conocemos. Por ejemplo, siempre se pensaba que de determinado grupo de serpientes del género Phalotris sólo existían tres especies en Argentina; sin embargo, al revisar esas especies, pudimos determinar que existe una especie nueva para la ciencia que habita en Tucumán y Salta (hasta donde sabemos) y en el mismo trabajo demostramos que lo que hasta ahora se consideraba una sola, son en realidad tres que estaban confundidas bajo el mismo nombre. Es decir que después que salga nuestro trabajo, de tres especies pasarán a ser seis en ese grupo.

¿Cuáles podrían ser los mayores vacíos en el conocimiento del tema?

La falta de conocimientos se nota inmediatamente cuando hablamos de historia de vida de las especies. Podemos conocer algunos aspectos, pero de la gran mayoría tenemos datos aislados. Por ejemplo, de casi todas las especies sabemos qué comen y de las que no sabemos, podemos tener una idea bastante aproximada sabiendo lo que comen las especies cercanas. Pero ¿cuánto comen?, ¿cada cuánto tiempo? no sabemos de casi ninguna. Y lo mismo puede decirse de la reproducción, de los lugares donde viven, tiempo de actividad y casi todos los aspectos que hacen a la ecología de las especies en sentido laxo. De muy pocas de nuestras serpientes argentinas conocemos estos datos.

Falsa yarará o sapera, Waglerophis merremii. Fotografía: Gentileza Gustavo J. Scrocchi.

¿Cuantas especies habitan nuestro territorio en el NOA?

Son 59 especies, con la nueva que aún no fue publicada.

¿Qué tema en especial está trabajando en relación al conocimiento de los ofidios de nuestra región?

Siempre trabajé principalmente con taxonomía y distribución, temas en los que se incluyen la descripción de la nueva especie y la de una nueva yarará de Perú. Estamos además haciendo trabajos de concientización a diferentes niveles: realizamos publicaciones en las que hablamos de nuestras especies y además, con dos compañeros de trabajo, hemos organizado clases donde hablamos de serpientes, sapos, arañas y otros animales considerados “feos y malos” a los alumnos de las escuelas y colegios de nuestra provincia, desde jardín de infantes hasta los últimos cursos del secundario. Creemos que estas dos formas de comunicación pueden ayudar a que, conociendo nuestras especies, se las valore.

¿Es razonable todo el temor –que muchas veces se traduce en persecución y muerte- que la gente siente ante los ofidios?

La pregunta puede tener distintas respuestas. Es razonable desde el desconocimiento, si desde pequeños nos enseñan que todas las serpientes son venenosísimas y si nos muerden moriremos, es lógico que les tengamos miedo. Ahora bien, si consideramos que de 137 especies que tenemos en el país, menos de 20 son venenosas, podemos empezar a entender que no hay que matar cualquier serpiente que uno vea. No pretendo con esto decir que se puede agarrar cualquier serpiente o cosas así. Lo mejor que puede hacer alguien que se cruza con una, es dejarla seguir su camino. Muchos accidentes se producen porque al tratar de matarlas, las serpientes muerden al perseguidor.

¿Cuál es la especie responsable en nuestra zona noroeste de Argentina de la mayor cantidad de accidentes ofídicos?

La yarará conocida como “yarará chica”, Bothrops diporus, produce la inmensa mayoría de los accidentes. En general se confunde a esta especie con la “víbora de la cruz”, que es otra especie del mismo género Bothrops alternatus, que, si bien existe en el NOA, no es tan frecuente como la anterior. Accidentes por Víbora de cascabel hay pocos casos, probablemente porque al hacer ruido se la ve antes. No recuerdo haberme enterado de mordeduras de corales en nuestra región.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrentan las serpientes en nuestro territorio?

En nuestra región, al igual que en la gran mayoría de nuestro país, el mayor problema que enfrentan (y que afecta gran parte de nuestra fauna), es la destrucción de los ambientes naturales. El avance de los cultivos intensivos, que cada día aumentan la superficie usada, el uso de plaguicidas que matan indiscriminadamente las “plagas” y muchísimas otras especies, el crecimiento de las ciudades, son todos problemas que provocan la disminución de los lugares donde pueden vivir los animales salvajes. Por supuesto que lo que mencionábamos antes, el miedo inculcado desde pequeños, hace que se maten todas las serpientes que se vean, pero eso, aunque contribuye, no es tan grave como lo anterior.

¿Hay especies que se sepa de manera fehaciente que están en peligro de extinción o cuyas poblaciones han disminuido drásticamente?

Las categorías que se usan en nuestro país para señalar el estado de conservación de las especies son: En peligro, Amenazadas, Vulnerables, No amenazadas e Insuficientemente conocidas. Las tres primeras indican que la especie tiene problemas, siendo En peligro la categoría de mayor amenaza. De acuerdo a la última evaluación de los anfibios y reptiles de Argentina que realizamos un grupo grande de especialistas en 2012, en nuestro país hay cinco especies de serpientes en peligro, 17 amenazadas y 27 vulnerables. Del resto de las especies, 115 no tenían problemas muy graves y de 16 no teníamos datos suficientes para evaluarlas. Las cinco especies en peligro son un boido, Eunectes notaeus (boa arco iris de Misiones); un vipérido, Bothrops cotiara (yarará de panza negra), y tres dipsádidos Pseudoboa haasi (musurana de la araucaria), Imantodes cenchoa (culebra arborícola tropical) y Atractus snethlageae. Las tres primeras viven sólo en Misiones, la siguiente en Misiones, Chaco y Salta (sólo conocemos una localidad en cada provincia) y la última es conocida sólo de una localidad de Chaco. Todas comparten las características de ser muy poco frecuentes en nuestro país, tener distribución restringida y que su ambiente está en grave peligro por el avance de distintos cultivos o de ciudades. Es importante mencionar que este es el estado en Argentina. Todas ellas se distribuyen en países limítrofes además del nuestro, y en ellos la situación puede ser distinta.

Yarará chica, Bothrops diporus. Fotografía: Gentileza Gustavo J. Scrocchi.

¿Qué opinión le merece el conocimiento que a nivel general la gente tiene sobre los ofidios?

Creo que, lamentablemente, el nivel de conocimiento sobre las serpientes es muy deficiente. Casi todo el mundo cree que todas son venenosas y que todas atacan apenas te ven. A eso debemos añadir muchos mitos y creencias falsas que refuerzan más el miedo que se les tiene.

¿Qué sugerencia podría hacerle al neófito que se encuentre con una serpiente cualquiera?

Cuando uno no conoce las serpientes no debe tratar de matarlas o agarrarlas. Lo mejor es quedarse quieto, no hacer movimientos bruscos y dejar que el animal se retire. Si el encuentro ocurre en una casa o cerca de lugares muy habitados, debería tratar de llamar a personas que sepan manejarlas. Sólo en último caso, y si es totalmente necesario, para manejarlas se debe usar una madera o caña larga y con ella introducirla en un recipiente grande de manera que una vez que esté adentro no sea fácil salir antes de poner la tapa (también desde lo más lejos posible del animal).

¿Cómo podría resumir el rol que los ofidios cumplen en el ecosistema?

Todas las serpientes son predadoras, es decir que se alimentan de otros animales. Las presas pueden ser desde insectos hasta mamíferos. Hay especialistas en distintos grupos (algunas comen sólo termitas, otras babosas y caracoles, una especie que también vive en Salta, sólo se alimenta de arañas y escorpiones; algunas comen otras serpientes, etc.). Al ser predadoras muy eficientes, su rol es mantener reguladas las poblaciones de otras especies animales y si no estuvieran, podríamos tener problemas por el excesivo aumento de las especies que les sirven de alimento.

 

 

 

 

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