♦ CONFUNDIDOS CON EL MEDIO

♦ Los integrantes de la familia Tinamidae son aves caminadoras, que tienen, en líneas generales, el pico más bien fino y algo curvo, la cabeza pequeña, el cuello delgado y el cuerpo robusto.  Están adaptados a muchos tipos de ambiente y el macho es el encargado de la incubación de los huevos y la crianza de los pichones. A continuación los conocemos un poco mejor.

♦ Por Elio Daniel Rodríguez

♦ Como familia, la de los tinámidos, está compuesta por aves que tienen hábitos terrícolas y que anatómicamente presentan la cabeza pequeña, las alas cortas y redondeadas, y unos cuellos proporcionalmente largos. La cola es escueta, y hasta podría decirse que casi rudimentaria; el pico es algo curvo, y en las patas aparecen cuatro o, a veces, tres dedos, dependiendo de las especies.

Los tinámidos viven exclusivamente en territorios del Neotrópico, desde Méjico hasta la Patagonia, y son, en lo que respecta a su dieta, de gustos bastante amplios, aprovechando una gama amplia de recursos entre los que se cuentan semillas, insectos y  frutos.

Una importante característica que comparten es una coloración del plumaje que fácilmente les ayuda a pasar desapercibidos, ya que les permite confundirse perfectamente con el entorno, hasta prácticamente “desaparecer” en el medio circundante. Esa posibilidad de poder mimetizarse es una fuerte apuesta a la supervivencia de los individuos, a la que además se suman unas dotes excelentes para la inmovilidad y el autocontrol, ya que sólo a último momento, cuando el animal tiene prácticamente encima de él la amenaza, irrumpe en explosivo vuelo que lo aleja del potencial peligro.

Inambú silbón, Tinamotis pentlandii. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

Se ha indicado que, aunque la conformación de las alas es óptima y la musculatura necesaria para el vuelo se presenta bien desarrollada, su capacidad para hacerlo, como fácilmente puede advertirse viendo surcar el aire a un tinámido, es más bien limitada. No efectúan grandes desplazamientos y sus capacidades de maniobrabilidad son escasas, y es por ello que, a veces, tienen lugar colisiones de estas aves con obstáculos que no pueden evitar. El vuelo puede describirse como enérgico, ruidoso, bajo y, por regla general, corto.

Sabido es que muchos de los integrantes de esta familia reciben la denominación popular de perdiz, por su semejanza con las aves galliformes del “Viejo Mundo”, y, aunque determinados rasgos morfológicos lleven a muchos a pensar que están emparentadas, en realidad los tinámidos mantienen con ellas importantes diferencias y son parientes más cercanos de los ñandúes que de las verdaderas perdices.

 

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