Un Jardín Botánico para Salta

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♦ ¿SE HARÁ POR FIN REALIDAD?

♦ Al contrario de lo que todo el mundo cree, la función principal de un verdadero Jardín Botánico es más científica que recreativa; por ello no es un parque de diversiones. No obstante, está demostrado que para mucha gente es más grato y atrayente pasear por estos parques que por cualquier otro sitio. Ello se debe a que allí la flora y la fauna están rigurosamente controladas por técnicos y científicos que, con el tiempo, convierten su predio en una catedral de silencio, amor y respeto a la vida.

Cactario del Wilhelma, Jardín Botánico de Frankfurt. Fotografía: Gentileza Lázaro J. Novara.

♦ Por Lázaro Juan Novara

♦ 23 – 9 – 2018

♦ Kew es un barrio de Londres que se ha hecho famoso por su Jardín Botánico. “Quien fue a Londres y no visitó Kew, no estuvo en Londres” reza un cartel publicitario del lugar. Con un clima totalmente desfavorable en la región, al igual que en todos los países boreales de Europa continental y Rusia, se tuvieron que hacer gigantescas inversiones y se realizaron ingentes esfuerzos para poder desarrollar en su interior, por ejemplo, la vegetación de las selvas tropicales; en el interior de descomunales construcciones de vidrio crecen árboles de hasta 40 metros de altura. En segundos, el visitante pasa del frío y neblinoso clima londinense a un cálido y húmedo rincón de la selva amazónica pagando solamente una modesta entrada. Pero no sólo por su jardín es famoso Kew; entre los botánicos lo es por lo que produce su centro de investigaciones. Lo mismo ocurre con el Jardín Botánico de Ginebra, el de París y el de Berlín. Y de igual manera  con el New York Botanical Garden y el Missouri en Norteamérica.

En Sudamérica, los Jardines Botánicos también son instituciones muy comunes aunque no necesitan de tan grandes inversiones. Brasil cuenta con más de 20 en su territorio, algunos de ellos tan espectaculares como los europeos o norteamericanos. Quien haya visitado Río de Janeiro habrá quedado absorto al recorrer las 137 hectáreas de su Jardín, fundado por João VI en Junio de 1808. Atrae anualmente a miles de turistas de todo el mundo, que recorren sus instalaciones al pie del cerro Corcovado y de su Cristo. Colombia, con lo escaso de su territorio si se lo compara con el de Argentina, tiene 5 jardines, todos de más de 15 hectáreas, fundados en la década de 1960. Cuba, pese a los problemas económicos que padece desde siempre, y a su reducida superficie, cuenta con 3. El mayor de ellos es el Jardín Botánico Nacional de La Habana, ¡con una superficie de 600 ha! Fue fundado en 1968. ¡Y abierto al público en 1984!

Saturnalia. De E. Biondi (1855-1917). Jardín Botánico “Carlos Thays”. Buenos Aires. Fotografía: Gentileza Lázaro J. Novara.

JARDINES BOTÁNICOS EN LA ARGENTINA

Resulta imposible entender cómo, en un país como el nuestro, que fue pionero y avanzado en estudios botánicos, y biológicos en general, dentro de América Latina, haya quedado tan atrás la creación y organización de Jardines Botánicos científicos de envergadura. La experiencia se reduce casi solamente al Jardín Botánico de Buenos Aires “Carlos Thays”.

Como hemos visto, la mayoría de los jardines del mundo tienen una superficie promedio mayor a las 40 Ha. El de Buenos Aires, pese a ser eficiente y bien cuidado, tiene menos de 7, por lo que está muy lejos de poder albergar todos los elementos necesarios que brinda un moderno jardín. Cuenta a su favor con un Museo Botánico de exhibición al público y con la Escuela Municipal de Jardinería “Cristóbal M. Hicken”, dedicada a la formación de jardineros profesionales y al dictado de cursos de perfeccionamiento de  podadores y fitosanitaristas. Hay también cursos básicos de Jardinería para adultos. Un párrafo especial merece la colección de esculturas que adornan el paseo.

 La Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de La Plata, posee el jardín “Carlos Spegazzini”, de solamente 2,47 ha, superficie en la que no se puede hacer demasiado. Y el de la Universidad de Buenos Aires, “Lucien Hauman”, de 1 ha, está dedicado a la docencia y no tiene acceso directo para el público. En Santa Fe se encuentra el Jardín Botánico “Lorenzo R. Parodi”, emplazado en un barrio poco seguro que impide su recomendación a los turistas que no conocen el lugar.

Otro meritorio esfuerzo se halla en Tilcara (Jujuy). En 1968 la Facultad de Filosofía y Letras  de le Universidad de Buenos Aires firmó un convenio con el gobierno de la provincia de Jujuy. Esto dio lugar a la creación del “Jardín Botánico de Altura”, con apenas 3 ha al pie del Pucará. Allí se cultivan cactáceas, plantas alimenticias, medicinales y flora de la Puna. Es de felicitar el esfuerzo que se ha hecho, pese a que se dedica solamente a un pequeño sector de lo que es un verdadero jardín botánico completo.

Jardín Botánico de Altura, Tilcara, Jujuy. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

Algo similar ocurre en Santiago del Estero, donde se creó hace ya varios años un Arboretum (Jardín Botánico que se dedica solamente a árboles) de especies nativas; muy loable y positivo, pero también fragmentario.

Córdoba, con su tradición universitaria en general y botánica en particular, ha tenido reiterados intentos a lo largo de su historia para crear un Jardín. Recién hace pocos años se crearon dos instituciones: el Jardín Botánico Municipal, con una superficie de unas 6 ha emplazado al noroeste de la ciudad y el Parque Jardín Botánico de la Universidad Católica de Córdoba. Llama la atención que el Museo Botánico de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional no participa, hasta donde sabemos, de ninguno de estos proyectos.

Tucumán tiene dos proyectos muy parciales y fragmentarios. El Arboretum de la Facultad de Agronomía y Zootecnia, y el mal llamado Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo, en el barrio de Ciudadela, Tucumán. Este último, en realidad, es un pedacito de suelo de menos de media manzana que rodea grandes edificios donde vivía el Dr. Miguel Lillo, quien a principios del siglo XX respetó la vegetación otrora grandiosa de la selva que llegaba desde el oeste hasta el casco céntrico de la ciudad.

La Red Argentina de Jardines Botánicos reconoce 5 instituciones para la Región Mesopotámica: 2 para Misiones, 2 para Entre Ríos y 1 para Corrientes. En cuanto a la Patagonia hay 3 registros: El Jardín Botánico “Cascada Escondida”, de El Bolsón, Río Negro. El Jardín del Árido Patagónico, “San Juan Bosco” de Comodoro Rivadavia, Chubut y el Jardín Botánico de la Patagonia Extra-andina, de Puerto Madryn, Chubut. Esta Red Argentina reconoce en total 37 instituciones para el País, más otras 10 que están en vías de formación. Como es obvio, no reconoce ninguna para la Provincia de Salta.

Tumba de Miguel Lillo en el predio del Jardín Botánico de la Fundación que lleva su nombre. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez

LOS OBJETIVOS DE UN JARDÍN

Pocos son quienes conocen los objetivos factibles de un jardín. Todo depende, claro está, de la idea que tengan sus organizadores en cuanto a qué se pretende con una institución de este tipo en el medio. En Salta, los objetivos de un jardín deberían apuntar hacia: 1) El fomento y desarrollo de las ciencias naturales, especialmente la botánica, para el beneficio de la población escolar y la ciudadanía en general. 2) La creación de un centro de estudios, consulta e investigación en botánica y fitogeografía argentina. 3) Organización de la preservación de especies vegetales autóctonas amenazadas de extinción. 4) El conocimiento y la difusión de especies silvestres de importancia económica potencial. 5) La constitución de un atractivo turístico para la ciudad y sus visitantes. 6) La formación de una sede para realizar eventos científicos, artísticos, culturales y sociales. 7) La concientización de nuestros habitantes sobre la necesidad de conocer y preservar nuestras riquezas naturales.

 POR QUÉ SALTA NECESITA UN JARDÍN BOTÁNICO

Entre muchas otras cosas, Salta requiere de una institución de este tipo porque no existe otro de esta envergadura en la Argentina. Porque seríamos los primeros que logramos llevar a la práctica algo que es tan común en otros países. Porque un Jardín de este tipo se autofinanciaría en gran medida debido a que poseería ingresos propios generados  a partir de: 1) Venta de entradas. 2) Ventas de vivero (plantas, tierra, agroquímicos, herramientas, etc.). 3) Alquiler de instalaciones. 4) Cobro de estacionamiento, 5) Cobro de concesiones de bares, restaurant, kioscos, almacén, etc.). 6) Cuotas de Escuela de Jardinería. 7) Cuotas de cursos, talleres, congresos, jornadas, convenciones, etc.

Se requiere de un Jardín Botánico por su extraordinario valor turístico. Quien visite Salta deberá estar un día más para visitarlo. Porque al aumentar el turismo aumenta la actividad comercial y se acelera un importante sector  económico de Salta. Porque ingresarán divisas a la Provincia provenientes de organismos internacionales interesados en el tema, y de organismos nacionales que apoyan estas iniciativas exclusivas para el jardín y que de otra forma no tendríamos. Porque en pleno funcionamiento dará trabajo a más de 100 familias. Porque se obtendrán mejoras conexas: más transporte de colectivos, más pavimento, más alumbrado público, más agua, más cloacas, etc. Porque se agrega un nuevo “pulmón verde” a la ciudad y se incrementa el nivel cultural de la gente.

Porque nuestros alumnos y estudiantes de los tres niveles que estudian botánica necesitan conocer las plantas vivas y en su medio. Porque debemos salvaguardar nuestras especies vegetales que se están extinguiendo y debemos incorporar a cultivo muchas otras útiles al hombre a fin de mejorar su nivel de vida. Para jerarquizar a Salta técnica y científicamente a nivel nacional e internacional. Para un mayor y mejor conocimiento de nuestras riquezas naturales.

Por la Escuela de Jardinería que debe fundarse y que dependerá de la actual Escuela Agrícola, mejorará la eficiencia y desempeño del personal calificado en Jardinería en todas las comunas de Salta. Para formar profesionales jardineros en la actividad privada y lograr personal capacitado en las actividades forestales. Para formar sus profesores a partir de nuestros egresados universitarios. Para incorporar nueva tecnología al medio y como estímulo para el estudio de nuestra flora en todas las áreas de la botánica.

Aspecto actual de uno de los sectores en donde tiene pensado constituirse el Jardín Botánico de Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

HISTORIA DE ALGUNOS PROYECTOS

Pese a no poseer iniciativas actuales, Salta también tuvo sus buenos intentos a lo largo de su historia. A principios del siglo XX hubo vecinos entusiastas que crearon sendos jardines, botánico y zoológico, en el Parque San Martín, próximos al lago y al actual Museo de Ciencias Naturales. Muchas veces hubo simpatizantes de esta idea, como el Prof. Aldo Correa, entre otros, que en las décadas de 1960-1970 por su  propia cuenta y riesgo se tomaban el trabajo de poner carteles indicadores al pie de árboles en las plazas y en el Parque Mayor de la ciudad. Parece una modesta contribución, pero era enorme para esos tiempos al despertar la conciencia del pueblo que no sabía de qué se trataba.

Todo lo que sigue ya es historia reciente, casi contemporánea.

 En Abril de 1983 la Municipalidad de la ciudad de Salta realizó el Primer Congreso de Opinión Vecinal (COVEC). Allí presentamos, con el Ing. Roberto Neumann, un anteproyecto para la creación de un Jardín Botánico. Esto fue cuando se creó el Barrio Castañares, en predios de la finca histórica, al norte de la ciudad de Salta. Se trataba de un campo de 77,6 ha. que el dueño de la Finca Castañares, don Jaime Duran, donaba a la Municipalidad con el exclusivo fin de convertirlo en un parque: era el “Parque General Belgrano”. Pusimos manos a la obra de inmediato. La importancia del proyecto radicaba en que “1) Sería la primera vez que se realiza una obra de estas características y magnitud en la Argentina. 2) Alto valor para la docencia en general. 3) Incuestionable atractivo turístico. 4) Insustituible para la enseñanza de la botánica, para estudiantes de todo el NOA. 5) Investigación en botánica y fitogeografía. 6) Preservación de especies amenazadas de extinción. 7) Conocimiento técnico de las especies silvestres de potencial importancia económica. 8) Elevación del nivel cultural de los habitantes y público en general.” El proyecto tuvo amplia aceptación. Todo indicaba que la propuesta sería exitosa.

Nunca nos enteramos ni pudimos saber qué pasó. Al poco tiempo aparecieron máquinas viales sobre el terreno y con toda celeridad construyeron el actual “Barrio Parque General Belgrano”. Al menos el nombre de “Parque” quedó en el barrio… aunque el barrio, de “Parque” tiene poco.

Pocos años después, en 1987, los mismos autores (Novara & Neumann) y a pedido del intendente de Vaqueros, propusieron la creación de una Reserva Natural de 2.059 ha. en la Sierra de Vaqueros más un Jardín Botánico de 125 ha. en el ejido urbano, sobre el mismo pueblo. La reserva se proyectaba para detener la erosión hídrica y degradación de las altas cuencas, que preocupaban al intendente y al pueblo. El Jardín Botánico se proyectó para atender el conflicto social que se creaba con los obreros en cultivos de tabaco que había en el lugar, y que se quedaban sin empleo. El proyecto se trató en la Cámara de Diputados, pero al igual que con el “Parque General Belgrano”, no hubo “voluntad política”(ni de la otra) para promulgarlo y todo quedó en la nada.

El veterinario Marco Aurelio Rodríguez, docente de la Escuela Agrícola, junto al tronco de un árbol del área que se transformaría en el Jardín Botánico de Salta. Fotografía: Elio Daniel Rodríguez.

UN PROYECTO PARA SALTA

Hoy, después de más de un siglo de luchas y gestiones, aparece una nueva oportunidad. Un entusiasta grupo de legisladores  locales propone la creación del Jardín en terrenos de la actual Escuela Agrícola, próximo al río Arias.

Esta propiedad tiene forma de un pentágono irregular con una superficie aproximada de 69,5 ha. Dicha superficie es excelente e ideal para el desarrollo del emprendimiento.

El sector noroeste es un triángulo de aproximadamente 21 ha., que se halla ocupado por un bosque chaqueño totalmente degradado e invadido por árboles exóticos. Se pretende reconstruirlo a su estado original para convertirlo en un relicto de la vegetación autóctona del valle de Lerma. Sobre este bosque se han asentado intrusos que será necesario erradicar para llevar adelante el proyecto.

El sector nordeste, de forma casi rectangular y de unas 28 ha., en la actualidad se encuentra desmontado y con cultivos. Allí se proyecta realizar el sector principal del Jardín, con la mayor concentración de instalaciones y emprendimientos.

El sector sur por último, es un rectángulo de 20,5 ha. donde se proyecta realizar un Arboretum de especies autóctonas de la provincia de Salta y del noroeste argentino. Son en total unas 1.600 especies de árboles y arbustos que serán ordenados por provincias fitogeográficas a modo de secciones dentro del Jardín

El desarrollo de este Jardín podría realizarse con muy poca inversión humana, de bienes y dinero, maximizando los recursos existentes en Salta a través de convenios con diversas instituciones oficiales y empresas privadas de este medio

Resta felicitar alentar a los autores del Proyecto, los diputados Arturo C. Borelli, Claudio del Pla, Norma Colpari, Julio Quintana y Gabriela Jorge por esta brillante iniciativa.

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