Un suizo en Nazareno

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♦ VIVENCIAS ENTRE MONTAÑAS

♦ Bernhard Kläui es suizo, creador de juegos de mesa y un enamorado de Salta y Argentina. Hace algunos meses atrás decidió conocer Nazareno, un pueblo del norte salteño que desarrolla su vida entre altas montañas. A continuación nos cuenta su experiencia.

Una mujer espera en una calle de Nazareno. Fotografía: Bernhard Klaui.

♦ Por Bernhard Kläui

♦ Partí rumbo a La Quiaca el miércoles 6 de septiembre de 2017 desde Salta, cerca de la medianoche. Llegué a la Quiaca aproximadamente a las 6:30 del jueves 7. Allí comimos algo en el mercado del lugar, caminamos luego hasta la frontera de Argentina y Bolivia, donde hay un puente sobre un río que no lleva agua, al menos en la época en que la yo hice el viaje que estoy narrando, y esto hace que haya gente que cruce constantemente la frontera por el lecho seco. Luego volvimos al mercado, y esperamos hasta que la camioneta que debía llevarnos a Nazareno partiera a ese lugar, cerca de las 14.

Del trayecto que debimos realizar, los primeros kilómetros fueron relativamente llanos, pero luego comenzamos a ascender por un camino sinuoso, entre los cerros, hasta el abra en la que se encuentra un cartel indicador de altura del cerro Fundición: 5050 msnm. El paso, no obstante, se halla situado a una altitud de 4747 msnm; es el 4to paso más alto de Argentina. Allí el paisaje se encuentra desprovisto de árboles y de arbustos, y sólo en algunos puntos bajos puede verse algo más de verde o alguna lagunita bastante chica. En el camino nos distrajo gratamente la observación de las vicuñas, hermosos animales admirablemente adaptados a las alturas. Afortunadamente pudimos observar muchas vicuñas en el camino. En el abra hay una apacheta.

El cerro Fundición se levanta a más de 5000 msnm. Fotografía: Bernhard Kläui.

El descenso tuvo muchas curvas y contra-curvas, y, habiendo bajado desde el punto más alto de nuestro trayecto, llegamos a Nazareno, un pueblo de 700 habitantes. La primera sensación que puede llegar al viajero que por primera vez se asoma a este rincón del noroeste argentino es la de aislamiento, ya que se trata de un lugar que tiene como única vía de contacto con el resto del mundo el camino que se dirige a La Quiaca, por el que nosotros llegamos. Vale decir aquí que lo dicho anteriormente es aplicable a vehículos motorizados, ya que hay multitud de senderos que son utilizados por muchas personas y que comunican con diferentes sitios.

En el pueblo de Nazareno el día 8 de septiembre se hace la fiesta de la Virgen de Guadalupe. Participé de la procesión, en la que se reunieron, envueltos en cánticos y sonidos de instrumentos autóctonos, los pobladores del lugar y seguramente muchos llegados desde lugares vecinos. Observé que se bebía chicha.

Una vicuña, distinguido habitante de las alturas andinas. Fotografía: Bernhard Klaui

Algo que recuerdo con emoción es el pequeño diálogo que mantuve con una persona mayor en la calle. Recuerdo que lucía una pollera azul y un sombrero en el que llevaba una flor rosa y blanca. Ella me preguntó de dónde era; y el hecho me sorprendió, porque es interesante pensar que ella, como muchas otras personas en estos lugares,  se interesan por conocer datos de los forasteros que llegan hasta su poblado y, en este caso particular,  también mostró interés  por saber algo de Suiza, el país de donde vengo. No sé muy bien si sabía en qué sitio de Europa en particular se encentra Suiza, porque creo que hay personas que confunden Suiza con Suecia, pero me llamó la atención gratamente el que haya personas interesadas en saber del otro y del país del que viene. Interesarse por el otro, o por lo que el otro puede contarnos, es algo que aprecio mucho.

Extraordinario paisaje de montaña en el camino rumbo a Nazareno. Fotografía: Bernhard Kläui.

Guardo el cálido recuerdo de haber recorrido el pueblo caminando rumbo al caserío vecino. Vi tierras de cultivo y ríos casi sin agua, además de un camino que subía a la montaña con infinidad de curvas.

El sábado 9, a las 14, salimos de Nazareno rumbo a La Quiaca.

Apacheta. Fotografía: Bernhard Kläui.

 

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